Era la reacción del dirigente popular a las nuevas acusaciones lanzadas horas antes por los socialistas. En una rueda de prensa, el secretario de organización del PSOE, Francisco Javier Rodríguez, advirtió de que su partido, por estar personados en la causa, podría solicitar la comparecencia de Cuevas ante el juez. Rodríguez recordó que «el expediente judicial sigue vivo» y que Cuevas «es el único político al que los tres imputados nombraron», un extremo que no se corresponde con la realidad y que obvia que el principal encausado en la trama se retractó luego de sus acusaciones iniciales, que dijo haberse inventado. Pese a ello, el dirigente socialista reclamó a Cuevas que explique «por qué aparece en las declaraciones de estas personas y desde cuándo sabe de ello».
La respuesta a estas preguntas no se hizo esperar. Cuevas apareció en la sede de su partido respaldado por una veintena de responsables del PP; entre ellos, los consejeros Emilio del Río, Alberto Bretón, Antonino Burgos y José Ignacio Nieto y los ediles logroñeses Ángel Sáinz Yangüela, Concepción Bravo y Mar San Martín, así como los parlamentarios nacionales Francisca Mendiola, David Isasi y Paloma Corres, quienes mostraron su apoyo a Cuevas a través de un manifiesto, leído por Corres.
En el documento, los dirigentes del PP arropan a su compañero, a quien consideran víctima de un «acoso sin precedentes», al tiempo que acusan a los socialistas de mentir «falseando datos». «Merecen nuestro mayor desprecio y están desacreditados para el ejercicio de la política», añade el manifiesto, que no sirvió para apaciguar la polémica. Al contrario, en respuesta, el PSOE reiteró acto seguido en un comunicado que sus dirigentes se habían limitado a informar de unos hechos. «En ningún caso han acusado», advertía; a su juicio, el manifiesto del PP «falsea lo expuesto» por los socialistas. En el comunicado, el PSOE también se pregunta cómo ha podido acceder Cuevas al expediente judicial de un caso en el que no está personado.