Porque toda victoria es cosa de equipo, pero al final son los grandes los que deciden. Y aquí hay dos enormes jugadores: Nicholas James y Steve Terrell, se llaman. Moore y Johnson, de apellido. Para servir a Dios y a usté.
Si a estas alturas usted, aficionado a esto de la canasta, aún no se ha acercado al Palacio de los Deportes, no sabe lo que se está perdiendo. Nick Moore es un base que dirige, da asistencias (ayer, 6), y suelta la muñeca como los ángeles.
Stevie Johnson es otra cosa. Es un pívot pequeñito (un palmo por debajo de los dos metros), sino que encima se pasa el partido currando, rebotando, defendiendo. Y anotando. Como las lesiones le respetan, va cogiendo forma. Y los rivales le sufren.
La aparición
Aún con ellos dos liderando, el Caja sudó. No parecía que fuera a ser así en el inicio. Sin hacer grandes cosas, con Johnson y Moore sumando y una defensa decente, el Caja cogió ventaja (12-4, minuto 5). Pero los sevillanos tiraron de intensidad en defensa, y las cosas se acercaron. Y más cuando salió a escena Marcos Suka-Umu.
Lo suyo fue una auténtica aparición. El pequeño de los Suka, jugador del Caja Rioja el año pasado, hizo un final de primer cuarto y todo el segundo sencillamente soberbio. Sin fallo en ataque (10 puntos, con dos triples incluidos) y con una defensa de las que hacía por aquí el año pasado. Robó, contraatacó, y por momentos volvió loco a su hermano mayor, David, que se lo veía enfrente.
Con el empuje de Marcos, el Caja San Fernando se fue al descanso por arriba (32-33), mientras Jesús Sala conducía a su rebaño hacia el vestuario con un cabreo de espanto. Sea lo que fuera lo que les dijo, surtió efecto: en la reanudación el Caja tardó bien poco en coger los 6-7 puntos de ventaja que ya apenas soltaría. Contribuyó que apareciera Boozer, (muchos puntos seguidos en ese cuarto) y que la defensa se ajustara. Encima, el base rival, Antonio Bustamante (otro viejo conocido), desesperado con las faltas que le pitaban, estuvo bastante ausente.
Sala le ganó la partida a su adversario, moviendo mejor sus piezas. El Caja hizo buenos ataques largos -con algún canastón sobre la bocina- y sólo los fallos locales en los tiros libres pusieron algo de suspense en los últimos segundos.
Pero al final, el Clavijo sigue siendo un equipo muy sólido en casa. Y tiene un par de jugones: no se lo pierdan, porque llegarán lejos.