Estos elementos forman parte del informe redactado por la diputada socialista griega Katerina Batzeli sobre la comunicación de la Comisión para reformar el sector vitivinícola. El documento final será votado por el Pleno de la Eurocámara el próximo mes de febrero. La resolución parlamentaria, no vinculante, quedará así a la espera de que la Comisión presente una propuesta legislativa, en mayo o junio, después de que ésta quedara aplazada el pasado mes de diciembre. Bruselas espera que se pueda alcanzar un acuerdo político sobre la reforma durante el segundo semestre de este año, bajo la Presidencia portuguesa de la UE.
El informe rechaza la intención de la Comisión de emprender una «reforma radical» que tiene entre uno de sus principales pilares el arranque de viñedos. Por el contrario, lo considera «un sacrificio inútil» porque «no contribuirá a restablecer el equilibrio del mercado» europeo. Por eso, estima que la reforma no debe girar en torno al arranque y, en todo caso, reconoce que «la iniciativa del abandono definitivo debe corresponder al productor», como quiere la Comisión, pero «con la condición de los Estados miembros puedan aprobarlo o no» de acuerdo con criterios comunes.
Así, según el informe, no podrán arrancarse viñedos en regiones montañosas o insulares; aquellos que produzcan vino con designación de origen; viñedos cuya desaparición podría causar un problema de erosión o pérdida de la biodiversidad; regiones con tradición de importancia histórica, o viñas que hayan recibido fondos estructurales de la UE.