Sin embargo, ayer cambió su versión respecto a la primera declaración. Entonces, ante los agentes, admitió haber protagonizado otros seis actos similares que no habían sido denunciados por las víctimas, punto que negó durante la vista celebrada la pasada mañana en los juzgados de Logroño.
El acusado, de 21 años y nacido en Colombia, declaró ayer junto a las dos denunciantes, una de origen rumano y otra española, que ratificaron su acusación contra el joven. Según el agresor, los dos intentos de abuso sexual se produjeron porque padece una obsesión con las mujeres y que, cuando ve a una que le gusta, le resulta imposible contenerse y comete este tipo de actos. Durante la vista, celebrada a puerta cerrada, estos trastornos en la conducta sexual del acusado no quedaron patentes.
El primero de los asaltos tuvo lugar el 28 de octubre de 2005, cuando el joven se topó con una chica rumana en la calle Somosierra. Junto a la iglesia de Santa Teresita, agarró a la víctima y le manoseó los pechos y las nalgas, tras lo que la lanzó contra el suelo, provocándole lesiones de las que tardó diez días en reponerse totalmente.
El 23 de febrero de 2006, en la plaza de Libourne, el acusado volvió a actuar. De la misma forma que en el caso anterior, el joven colombiano agarró a la mujer por la espalda, le tapó la boca para que no pidiese ayuda y la intentó sobar, también en el pecho y las nalgas, aunque la resistencia de ésta lo impidió.
La detención del joven colombiano se produjo diez días después y el agresor fue reconocido por ambas víctimas. Desde entonces, el acusado ha permanecido en prisión.
El Ministerio Fiscal solicita ocho años de cárcel para el imputado al entender que existen dos delitos de agresión sexual sin atenuantes. Además, la Fiscalía exige el pago de 2.000 euros de indemnización para cada una de las mujeres y otros 300 euros por las lesiones inferidas a la joven rumana. Por su parte, la defensa pide que se contemplen diversas atenuantes y pide la libre absolución del acusado.