Las estaciones de esquí no tienen los espesores de nieve habituales en esta época y el petróleo baja de forma alarmante porque disminuye la demanda de gasoil para las calefacciones. Pero cuáles son las causas de esta situación. Como casi siempre ocurre cuando hablamos de la atmósfera la situación se explica por la suma de varios factores. El aire caliente que predomina en la mayor parte del continente europeo es conducido hacia nuestras latitudes por un importante flujo de viento del suroeste procedente del Atlántico, que a su vez también esta más caliente de lo habitual en esta época del año. Además hemos de añadir otros importantes factores meteorológicos como el inicio del fenómeno del Niño durante este otoño en las aguas del Pacífico Sur.
Esta situación responde a lo que se denomina como fase positiva de la oscilación Atlántico Norte, descrita por una importante borrasca situada de manera casi estática en la zona de Islandia y una amplia zona de altas presiones cercanas a las Azores. Este patrón es el que se ha mantenido muy estable la mayor parte del invierno, originando una situación de fuertes vientos del sur y ambiente muy suave en casi toda Europa.
¿Hasta cuándo va a durar esta situación? Esta es sin duda la pregunta del millón de euros. En nuestra predicción para el final del invierno existe un notable potencial de bajas temperaturas en la península para la parte final del invierno. También existen posibilidades de un incremento en el numero de entradas de aire frío con nevadas en la parte final de enero y la primera quincena de febrero. Es decir, existen probabilidades muy elevadas de que el final de enero y el mes de febrero sean realmente invernales.
Observando las últimas actualizaciones de los modelos de predicción numérica es muy probable, a partir de hoy, un cambio brusco de las condiciones atmosféricas y que se pase de la circulación actual, claramente zonal, a una circulación mucho más meridional, más habitual en nuestro invierno, en la que las masas de aire frío procedentes del Atlántico Norte comienzan a descender hacia el sur enfriando la mayor parte de Europa.
Eduardo Román es licenciado en Ciencias Físicas, en la especialidad de Astronomía y Meteorología. Trabaja en Canal Meteo.