Domingo, 21 de enero de 2007
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Peña toca el cielo
El riojano llega a Dakar ganando la etapa y en el podio de quads
En el Dakar, tirar la baliza es como tirar la toalla: significa pedir ayuda, ser rescatado, decir adiós. Y José María Peña estuvo a punto de tirarla en las afueras de un lugar perdido del mundo, a 300 kilómetros de Ouarzazate. Allí estaba el logroñés: en la afueras de una aldea marroquí, con su quad hecho pedazos, con el casco abierto «por tres sitios» y la sangre corriéndole por la cara. «Los que llegaban a ayudarme decían que tirara la baliza». Pero prefirió esperar.
Peña toca el cielo
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Hizo bien, se puede decir ahora. José María Peña está ya en Dakar: ha llegado ganando etapas en la categoría de quads, tercero de la especialidad, en su primera carrera. Pero aquel día las cosas no estaban tan claras, y menos lo estarían en los posteriores. Primero se cayó él, luego se retiró su compañero Dionisio Santos; al día siguente se perdió Juan Manuel González 'Pedregá', el hombre al que Peña había ido a ayudar al Dakar.

Aún así, el peor momento estaba por llegar. «Iba con Pedregá, tirando yo. De repente me volví, y no le vi». Acababan de pasar «un volcán de piedras» mauritano. Volvió sobre sus pasos, y vio a su jefe de filas junto a su quad fuera de combate, con el basculante roto. «No podía más. Me quedaba completamente solo, con muchos problemas técnicos, sin navegación durante dos días, y me dolían tanto las manos que no podía ni sujetar el quad».

Pero siguió. Solos, él y su mecánico continuaron. «Ninguno de los dos hablamos francés», contaba ayer Peña, ya desde Dakar. «Estábamos solos, no entendíamos a nadie, pero seguimos adelante».

Días duros, sin duda. «Cuando me sentía mal me paraba y leía los mensajes que me mandaban mis amigos de Logroño. Eso me hacía seguir».

Al Lago Rosa

Hoy, Peña se convertirá, si no pasa nada raro, en el primer riojano que termine el Dakar. Lo que queda es como un premio: la famosa etapa final en las playas del Lago Rosa. Hace dos días, cuando todo empezó a ir bien -consiguió por fin arreglar del todo su quad, sus dolores cesaron- se permitió disfrutar, ganar dos etapas en quads y pisar el podio virtual de esta categoría no reconocida oficialmente por la organización (que considera los quads como motos normales).

«No me habría atrevido a soñar esto», afirma Peña. «Sólo el hecho de haber podido llegar aquí es muy grande», afirma. Los pilotos veteranos se lo reconocen. «Me preguntan que cuántas careras he corrido, y no se creen que sea la primera».

Quizá sea el nacimiento de un «hombre Dakar». El riojano correrá hoy por la playa sin presión ni riesgo, muy cerca del cielo en mitad de Senegal.

Porque José María Peña no tiró la baliza. Y puede estar orgulloso.

 
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