Esta pareja, tras dar a luz a un hijo, que cuenta actualmente con 17 años, decidió recurrir a la adopción para aumentar la progenie. De eso hace ya una década, cuando todavía esta decisión parecía arriesgada.
En El Salvador, tras casi cuatro años de trámites, la pareja pudo por fin obtener su primer retoño, de eso hace ya un lustro. Después, también en el país centroamericano y tras otros 20 meses de papeleo, consiguieron adoptar a su tercer hijo. Ahora, todos sus esfuerzos se centran en obtener la custodia de otro niño pero, en esta ocasión, de origen chino.
«Pese a los esfuerzos, de verdad que merece la pena por tenerlos a tu lado», indica José Ignacio. Ahora, sus niños juegan con amigos, se han acoplado perfectamente entre hermanos, van al colegio y disfrutan de una vida en Logroño totalmente integrados.
«En nuestro caso, las adaptaciones han sido muy buenas, y la experiencia ha resultado totalmente positiva», recalca este orgulloso padre. «Teníamos un hijo, hemos adoptado dos y vamos a por el tercero así que, imagínate...», resume.
Pero si alegría es la nota reinante en esta casa, el proceso de adopción siempre cuenta con lagunas. «Todos los padres que nos decantamos por esta opción, más o menos, nos encontramos con problemas y, aunque parezca raro, a veces proliferan más en España que en los países donde vas a adoptar», recalca.
Cómo no, ahora esta pareja vive con preocupación los nuevos trámites burocráticos. «Creemos que la preasignación la harán en junio y, en teoría, no sabemos si se trata de un niño o una niña, aunque en China son casi todo chicas», resume.
Ya han transcurrido casi 20 meses desde que comenzaron estos trámites y la pareja está deseando que les llamen para viajar al país asiático y conocer a su nuevo hijo. «Yo animaría a todo el mundo que esté interesado en adoptar porque, pese a que puede parecer un proceso duro, luego se ve compensado de sobra por todo», concluye José Ignacio.