Zapatero rechaza el comunicado de ETA y anuncia «firmeza contra los terroristas»
La banda reivindica el atentado, mantiene el alto el fuego y culpa al Gobierno de las muertes Rubalcaba considera un «sarcasmo» que los terroristas pidan responsabilidades
El Gobierno advirtió ayer a ETA de que, tras el atentado del pasado día 30 de diciembre, «solo le queda un camino, que es poner fin a la violencia». El ministro del Interior respondió así al comunicado hecho público por el diario 'Gara' en el que la banda terrorista declara «vigente» el alto el fuego decretado el pasado 22 de marzo y manifiesta su voluntad de impulsar el proceso de paz que el Ejecutivo dio por «liquidado» con la furgoneta bomba de Barajas. Alfredo Pérez Rubalcaba no cree posible que se den las condiciones para reanudar el diálogo con los etarras.
La declaración realizada por ETA no alterará, según fuentes gubernamentales, la 'hoja de ruta' que se había marcado el Gobierno. Su principal objetivo tras el atentado era recabar la unidad de todas las fuerzas democráticas en una nueva estrategia frente a la organización que aún está por diseñar, pero que, según señaló el lunes la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, se sustenta en tres claves: la unidad democrática, la firmeza y la utilización de todos los instrumentos del Estado de Derecho para acabar con la violencia. Eso es lo que defenderá José Luis Rodríguez Zapatero el próximo lunes 15 de enero, cuando comparecerá en un pleno extraordinario en el Congreso para exponer su nueva política antiterrorista.
Rechazo
El comunicado etarra no cambia estos planes. El ministro del Interior rechazó el argumento de ETA de que no buscaba víctimas mortales en el atentado porque «cuando uno pone una bomba potente como esta tiene que ser consecuente con sus acciones y era evidente que había riesgos de causar muertes». Pérez Rubalcaba no quiso hacer más comentarios sobre el escrito de la banda, pero consideró «un sarcasmo que ETA pida ahora responsabilidades al Gobierno de sus acciones». El Ejecutivo contemplaba como escenario más probable que ETA pretendiera continuar con el proceso e incluso que declarara que en ningún momento fue su intención provocar víctimas mortales.
El propio Alfredo Pérez Rubalcaba lo insinuó en una entrevista realizada el pasado lunes y publicada ayer por el diario estadounidense 'The New York Times', en la que recordó que la organización terrorista tomó la decisión de dejar de matar en el 2003. «Lo que nos preguntamos ahora es si esa decisión ha sido reconsiderada. No lo sabemos», concluyó el titular de Interior. El ministro reveló que, aparte de las tres llamadas realizadas a la DYA y al cuerpo de Bomberos de Madrid para avisar del atentado, los terroristas hicieron otras cuatro al diario 'Gara'. Ninguna fue respondida porque era demasiado temprano (la bomba estalló a las nueve y las llamadas se hicieron antes de las ocho de la mañana) y no había nadie en la redacción. El ministro coincidió así con la tesis que defiende ETA en su comunicado, al asumir que «probablemente» las muertes de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio «no eran parte del plan». De acuerdo con el análisis del máximo responsable de la Seguridad del Estado, ETA incurrió en un «error de cálculo» al creer que, usando la violencia, podría «ablandar» al Gobierno y mantener el diálogo. «Querían negociar con lo único que conocen, que es la violencia, pero fueron demasiado lejos», subrayó.
Por su parte, Zapatero aseguró a los representantes de las asociaciones de ecuatorianos presentes en España, a los que recibió en La Moncloa, que la Justicia, «toda la Justicia», caerá sobre los responsables del atentado.