Rioja Sun Energy busca ahora nuevos inversores nacionales o extranjeros después de que uno de los socios se haya desmarcado del proyecto inicial
La confirmación de Electrolux, en abril del 2005, de cerrar su planta de Fuenmayor para buscar nuevos aires en Europa del Este generó un terremoto social y laboral en La Rioja. La marcha de la multinacional, que ya siete años antes había amagado con ello, suponía prescindir de cerca de 500 empleos directos y dejar en vilo el futuro de las pymes que gravitaban alrededor su órbita.
Pedro Sanz retomó entonces el guión de 1997 cuando, tras numerosas gestiones e importantes ayudas, se lograron frenar las intenciones de mudanza de la multinacional sueca. Como hizo años atrás, el presidente regional se entrevistó con la cúpula de Electrolux e incluso se planteó a la compañía la posibilidad de colaborar tecnológicamente con socios riojanos para salvar así al menos 245 puestos de trabajo. La decisión, sin embargo, no tenía ya marcha atrás.
A partir de ahí, el Gobierno regional empezó a tocar teclas en España y el resto del mundo. El objetivo: amortiguar el impacto del cierre encontrando una nueva inversión de, al menos, la misma magnitud de la que se marchaba. Rumores, desmentidos y no pocas refriegas políticas precedieron a un anuncio que Sanz se reservó para el pleno del Parlamento del 16 de marzo del 2006. Dos empresas estudiaban instalarse en Fuenmayor, una de las cuales planteaba crear 700 empleos. «La decisión se conocerá en mes o mes y medio», dijo.
En julio se desveló la incógnita. Se trataba de Rioja Sun Energy, un consorcio de origen norteamericano con la firma tecnológica EPV y su presidente, Henry Forero, como cabezas visibles, dedicado inicialmente a la fabricación de placas solares. Su plan pasaba por instalar la maquinaria el pasado septiembre y comenzar la actividad este enero con 300 trabajadores invirtiendo 68 millones. Un plan que se ampliaría hasta los 1.100 empleados y 500 millones de euros en cinco años. La marcha de uno de los inversores, la prórroga solicitada para completar el pago de los terrenos, el paso frustrado de un ejecutivo de la Ader a Rioja Sun Energy y otras incógnitas han enfriado ahora las expectativas de un proyecto con acento americano.