«Las situaciones son dramáticas. Quedan pocas opciones: o bien abandonan la carrera o bien se trasladan a otra universidad o, por último, se matriculan en una carrera afín para tener otras seis posibilidades de presentarse y aprobar», explica María José Clavo, vicerrectora de estudiantes en la UR.
Durante el pasado curso, sólo tres estudiantes han vivido esta situación: uno en Ingeniería Técnica Agrícola, otro en ITI Electricidad y otro en ITI Electrónica. «Nosotros mantenemos los expedientes abiertos durante tres cursos y, si no se matriculan, entendemos que han abandonado aunque pueden pedir un traslado», concluye.