Las causas de este mal año por el que han pasado las tiendas de ropa de la capital hay que buscarlas en dos variables incontrolables para los comerciantes: por un lado, las obras municipales que han afectado al centro de la ciudad durante tantos meses, y por otro los caprichos de la climatología que han convertido a este otoño-invierno en el más cálido de las últimas cuatro décadas, impidiendo así a los establecimientos dar salida a la ropas de abrigo.
«El comercio de Logroño, en general, ya lleva tiempo de capa caída, pero lo que está pasando este año con el textil es catastrófico», expone Germán Rodríguez, presidente de la Asociación de Comerciantes del Casco Antiguo. «Es que no ha habido invierno -subraya-, y la gente parece que está intentando esperar a las rebajas para comprar la ropa de abrigo. Ya veremos si ahora el sector puede mitigar un poco las pérdidas».
Pero esta circunstancia climatológica no ha actuado sola; habría que sumarle, insiste Germán, el problema de las obras. «Ha sido como juntar el hambre con las ganas de comer. El tráfico, el aparcamiento y los accesos a las tiendas del centro se ha complicado tanto que mucha gente piensa que no les merece la pena ir de compras por esta zona. Ha sido un año muy negativo».
Paloma Martínez, presidenta de la asociación comercial 'El Boulevard Jorge Vigón' se muestra de acuerdo con las apreciaciones de su colega. Ella es gerente de tres tiendas de ropa en Logroño: dos en la calle Jorge Vigón y otra en la Gran Vía. «Este año se ha juntado todo», comenta resignada. «Lo del tiempo se ha notado mucho, sobre todo en la venta de ropa de adulto; en la de niño ha afectado menos. Y luego las obras también han sido un problema». Las rebajas, advierte, «no nos van a salvar la temporada; se recuperará algo en la primera semana, cuando la gente compra un poco sin sentido, pero después la venta es más esparcida y tienes que terminar vendiendo las cosas a precio de coste para no tener estocaje».
Paloma, no obstante, se muestra optimista de cara a un futuro próximo, cuando «se abrirán todas las calles que han estado cortadas y empezarán a funcionar los aparcamientos, que para nosotros es algo fundamental».