Domingo, 7 de enero de 2007
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Tres de cada cuatro grandes empresas trasladan al exterior parte de sus servicios
Los costes laborales más bajos en países en desarrollo llevan a las compañías a deslocalizar sus centros de trabajadores de cuello blanco
Tres de cada cuatro grandes empresas españolas han desplazado parte de sus actividades de servicios a países en desarrollo o se preparan para hacerlo. España no está rezagada en esta tendencia, porque esa proporción es equivalente a la que se alcanza en Alemania o Estados Unidos, según un estudio publicado por la escuela de negocios del Instituto de Estudios Superiores de Empresa (IESE). El trabajo forma parte de una encuesta internacional que desde hace dos años impulsa la Duke University, de Carolina del Norte (EE. UU.).
Tres de cada cuatro grandes empresas trasladan al exterior parte de sus servicios
Una operaria de un centro de atención telefónica. / EL NORTE
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DESLOCALIZACIÓN
¿Está España retrasada en esta tendencia? La proporción de empresas que deslocalizan es equivalente a la que se alcanza en Alemania o Estados Unidos.

¿Qué se traslada? El diseño del producto e incluso el I+D.

¿Quién? Compañías de tamaño grande, con un promedio de 3.727 trabajadores.

¿Qué se lleva? Centros de contacto con clientes (44%) y tecnologías de la información (54%).

¿Hay barreras? Sí, resistencia al cambio y recelo ante el choque cultural.

¿Dónde se trasladan? El destino preferido por los empresarios españoles para desplazar sus actividades de servicio es Latinoamérica. India aparece como segunda opción.

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La deslocalización de servicios va un paso más allá del desplazamiento de las actividades productivas. Ahora se cambian de lugar los centros que emplean a trabajadores de cuello blanco, en una segunda oleada que afecta a trabajos de valor añadido. Se dan casos en los que se traslada el diseño del producto e incluso la investigación y desarrollo.

Pero España todavía mantiene unos costes laborales bajos en comparación con otros países avanzados y tiene talento accesible para el desempeño de procesos de mayor valor añadido. Por eso los autores del estudio sugieren que las empresas españolas podrían aprovechar el potencial que ofrece esta tendencia y reforzar su posición competitiva en la economía mundial actuando en una doble dirección. Por una parte, importando actividades de mayor valor añadido y deslocalizando, por otra, aquellas de menor rentabilidad.

Sugieren, por ejemplo, actuar como proveedores de servicios externos de cercanía para otros países europeos y desplazar, a su vez, una parte de ellos a un destino lejano. Plantean, en concreto, que las empresas españolas actúen como intermediarias entre «lo que ven los clientes» y «las actividades invisibles» (el 'back-office', lo que está detrás del mostrador).

Por lo general -describen los autores- las empresas residentes en España que deslocalizan servicios (o piensan hacerlo en breve) son de tamaño grande, con un promedio de 3.727 trabajadores. Los sectores que más recurren a estos traslados a países en desarrollo son las telecomunicaciones y los servicios profesionales (consultoría, integración de sistemas). Casi todos los consultados en estos sectores han desplazado algunas de sus tareas.

En coherencia con los sectores donde abunda esta actuación, las actividades más trasladadas a otros destinos son los centros de contacto con clientes (44%) y las tecnologías de la información (54%). Y se da la circunstancia de que estas dos funciones son las que mayores expectativas de crecimiento muestran para el futuro inmediato.

Las empresas españolas sacan al extranjeros sus servicios para reducir costes. Es la razón que proporcionan el 88% de los consultados y está en línea con los resultados internacionales (según países, la motivación económica oscila entre el 80% y el 90%).

Pero hay algunas diferencias significativas. En los países más desarrollados se abre camino la búsqueda de trabajadores cualificados a la hora de deslocalizar. Así lo confirman las respuestas de empresarios norteamericanos (67%) y holandeses (64%). En España, solo una de cada tres compañías se ha planteado esa opción.

Si no hay más sociedades españolas que trasladen sus servicios es por resistencia al cambio y por recelo ante el choque cultural. Muchos empresarios tienen miedo a lo desconocido, otros piensan que la participación exterior encajará mal con la cultura corporativa y a otros, finalmente, les preocupa que la salida al exterior sea mal percibida por sus clientes. Cuando se les formulan las mismas preguntas a los hombres de negocios de otros países, la principal preocupación que expresan es la calidad del servicio y, en EE. UU., la seguridad de los datos.

Como era de esperar, el destino preferido por los empresarios españoles para desplazar sus actividades de servicio es Latinoamérica. Sorprende, no obstante, que en el mapa de la deslocalización de empresas residentes en España aparezca India como segunda opción. India es el país favorito porque aúna bajos costes laborales y altos niveles de capacitación en sus trabajadores.

Un gran potencial

Esta segunda oleada de deslocalizaciones empieza a alcanzar dimensiones significativas y tiene un gran potencial, según los expertos. Un reciente estudio de la consultora McKinsey Global apuntaba que el mercado global de traslado de servicios alcanzó en 2005 un importe de 30.000 millones de dólares, y llegará a los 110.000 millones en 2010, tras experimentar tasas de crecimiento anuales del orden del 30%.

Existe mayor imprecisión en las cifras de trabajadores implicados. Este mismo informe cifraba en 1,5 millones los puestos de trabajo deslocalizados en el 2003, y elevaba esa cifra a 160 millones para el 2005.

En ese último año, el número de empleados en trabajos de servicios ascendía a 1.460 millones. La previsión de empleos de servicios desplazados en el 2008, según McKinsey, podría llegar a 4,1 millones.

 
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