Sábado, 6 de enero de 2007
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SOCIEDAD

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Jugar a verdades
El sector juguetero se ha especializado en productos que imitan hábitos adultos y copian la realidad
Tamagotchi hace cola en las oficinas del INEM. Se ha hecho adulto, ha formado una familia, tiene que llevar un sueldo a casa y necesita un empleo. El 'pequeño huevo adorable' de la casa juguetera Bandai, como su nombre indica en japonés, es cada vez más humano. Para echarle un capote, entre las más de 300 frases que tiene en archivo, escogería Violeta, «la muñeca interactiva más avanzada» que comercializa Famosa, esa de «vamos a jugar a hacer gestitos». La nena pondrá carucha, luego se partirá de risa y hará mohínes. Eso, si no muestra la mejor de sus sonrisas...
Jugar a verdades
Los pequeños sueñan con cientos de juguetes de muy diversa índole . /EFE
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Los 'peluches-microbio' le devolverían al mundo real y le contagiarían el resfriado común, una gastritis, la salmonela y hasta el virus del ébola. Tanto o más éxito ha tenido 'Razzane', una especie de 'Barbie' musulmana que se comercializa en los países árabes. Como la vida misma, estos son algunos de los productos más llamativos que ofrece el mercado.

Poco que ver con el 'Nenuco' de toda la vida. «¿Pero si es que hasta el Bingo viene en DVD!», se sorprende María Jesús Manuel, gerente de Toys R Us en Barakaldo. El parchís es hoy electrónico, el 'frisbee' es luminosónico, los ositos de felpa piden mimos, las cocinitas no son de carbón, sino de vitrocerámica y los coches de carreras ya no son de Renault sino de MacLaren. «Realizamos un retrato de la sociedad y lo trasladamos al mundo de los niños», explica José Manuel Rodríguez Ferré, director industrial de Famosa.

«Hábitos positivos»

«Que sea seguro y manejable, que dure, que tenga unas instrucciones de uso claras, que goce una concepción lúdico-pedagógica adecuada y que resulte apropiado para la edad del niño» es todo lo que le pide a un buen juguete Maite Romero, pedagoga del Instituto Pedagógico del Juguete (AIJU), entidad que tiene sede en Ibi, Alicante, cuna del sector en España.

¿Un centro de maternidad con madres que sacan a diminutos bebés de su barriga cumple estos criterios? «Todas las niñas han jugado a ser mamá», considera la especialista. «Detrás de cada juguete se esconde una determinada visión del mundo que el niño captará», preocupa al Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda. Aunque sostiene Carmen Bravo, asesora pedagógica de AIJU para el País Vasco, que «todo tipo de juguete educa».

Artículos «sencillos y no sofisticados» recomienda Juan García, jefe del departamento de Psicopedagogía de la Universidad Alfonso X el Sabio de Madrid. En su opinión, «cuando un juguete complicado se rompe es difícil de reparar» y esto «acaba enfrentando al niño con los padres».

Tampoco es lo que pretende la empresa Hasbro, que ha visto como su particular zoo interactivo -ponys, gatas y chimpancés que emiten sonidos y movimientos cuasi reales- se agotó de los estantes de las tiendas a falta de cuatro semanas para la llegada de los Reyes Magos. «Y hubo que poner de nuevo las máquinas de la fábrica en marcha», explica un portavoz.

Rarezas

Ha salido bien parada la serie de muñecos con rasgos identificativos por raza. Miniland ha tenido que enviar sus muñecos asáticos, afroamericanos, latinos, europeos y africanos «a medio mundo». «Unos productos concebidos con el compromiso de la innovación educativa», explica su presidente, José Verdú. Educativos o lúdicos cabe preguntarse si son la Nancy espía, el cachorro robótico, el Mr. Potato -el primer juguete que se anunció en televisión, en 1952- versión 'guerra de las galaxias' y 'Charly, el simpático grill' que soasa hamburguesas de plástico. La mercadotecnica de Disney no suele fallar, por mucha imaginación que le eche. Todo por atraer al público más difícil de complacer.

 
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