Ayer se citaron con el destinatario del tema. Llegó tarde el de Tricio, pero Les Lupas tenían ganas de ver su ídolo. «Es un icono de La Rioja», sentenciaba Elvis Oho, el seudónimo tras el que está el compositor y cabecilla del grupo. No le falta razón. Titín se merecía una canción.
El propio Augusto Ibáñez está «encantado y agradecido» e incluso no le importaría que sonara en el Adarraga cada vez que entrara a calentar. «Es una música cañera, como debe ser para un frontón».
Cañeros son sus autores, acompañados permanentemente por el surrealismo. Cuatro de los cinco miembros de la banda nacieron «en los sótanos de una óptica logroñesa para luego ser trasladados a una tienda de instrumentos». El quinto, no es otro que Mariachi Lar, «de origen hispano y encontrado en Los Cameros», según sus compañeros. Por eso, Mariachi es el único que habla castellano, mientras que el resto se maneja en «riojano profundo».
La canción, según relatan Les Lupas, fue compuesta hace, aproximadamente, un año y medio. «Nos costó hacerla cinco minutos, que es el máximo para cada una de nuestras composiciones porque no damos para más», explica Elvis Oho.
Lupita Yeyé no estaba ayer habladora. Pero tiene excusa: el embarazo de ocho meses supone desgaste. Katarata San es el batería y la otra chica es Mora Tones, una joven que se transforma en sensual troglodita ante el objetivo del fotógrafo.
En definitiva, humor por los cuatro costados. Una forma diferente de vivir el rock n' roll y, de paso, realizar un merecido homenaje a un deportista riojano. Antes de despedirse, los músicos regalaron al pelotari unas gafas de sol, el objeto de culto de Les Lupas. Titín, agradecido, se comprometió a regalarles unas pelotas firmadas.