Viernes, 5 de enero de 2007
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Los Reyes Magos eran cuatro
Un relato del siglo XIX afirma que un cuarto rey fue a visitar a Jesús, pero se perdió por el camino
Los Reyes Magos que llegaron desde Oriente para ofrecer presentes al Mesías siguiendo a la estrella de Belén no fueron tres, sino cuatro, aunque el cuarto, el astrónomo Arbatán, no llegó a ver el rostro de Jesús porque se 'entretuvo' en el camino, según un relato navideño escrito hace más de un siglo.
Los Reyes Magos eran cuatro
Los Reyes Magos, en la cabalgata del año pasado. /DÍAZ URIEL
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El relato, escrito a finales del siglo XIX por el estadounidense Henry Van Dyke (1852-1933), cuenta que Arbatán habría dedicado treinta años de su vida a buscar al Mesías para darle «tres preciosas joyas» -un zafiro, un rubí y una perla- que no pudo ofrecerle el día de su nacimiento.

Melchor, Gaspar y Baltasar partieron antes que él guiados por la gran estrella de Navidad, un fenómeno que astrónomos de todo el mundo han intentado analizar a lo largo de la historia, y que algunos han identificado con cometas como el Halley, aunque este apareció en el año 12 antes de Cristo.

Mark Kidger, del Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC), sostiene en la revista 'Astronomía' que los Reyes, sin cuantificar, eran sacerdotes, se dedicaban a interpretar las 'señales' que veían en el cielo y que lo que les guió desde el Mar Caspio, a unos 1.300 kilómetros de Belén, fue una estrella nueva, una nova.

Arbatán, que iba por su cuenta, podría haber perdido la referencia porque, según Kidger, una semana antes del nacimiento del Mesías, la Luna estuvo en conjunción con la nova y tapaba su luz.

Los tres Reyes Magos habrían tardado cuatro o cinco semanas en llegar a Jerusalén, descansaron unos días esperando audiencia con Herodes y habrían vuelto a ver la estrella en el Sur al amanecer, directamente sobre Belén, a 10 kilómetros de donde ellos estaban.

Para los pobres

Con menos datos científicos, Van Dycke sostiene en su relato que el más «desconocido» de los Reyes empleó las joyas que llevaba para agasajar a Jesús en ayudar a los pobres que se fue encontrando a su paso. Finalmente, el astrónomo fue recompensado por Jesús cuando éste decide hablarle después de su muerte, y según relata Van Dyke, «a pesar de haberle sido negada la realización de su mayor anhelo, Arbatán encontró el éxito» en esa frustración.

El número de los Reyes Magos ha estado en entredicho durante varios siglos, y de hecho, en el IV los teólogos Orígenes y Tertuliano establecen que son tres y en el VIII no se les bautiza como Melchor, Gaspar y Baltasar.

 
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