Un error en la matrícula de la furgoneta facilitada por los terroristas dirigió a Fuenmayor las primeras pesquisas
Un error en la información facilitada por el portavoz de ETA que anunció la colocación de una bomba en la furgoneta estacionada en el aeropuerto de Barajas hizo que las primeras investigaciones se centraran en la localidad de Fuenmayor, donde figuraba la residencia del citado vehículo cuya matrícula se divulgó en la amenaza, según supo Diario LA RIOJA en fuentes próximas a la investigación.
La errónea comunicación se produjo a las ocho de la mañana del día 30, cuando un comunicante anónimo anunciaba en nombre de ETA el atentado. Este primer aviso se hizo desde un teléfono móvil y se recibió en la DYA de Guipúzcoa. Según quien atendió la llamada, el comunicante, en estado de cierto nerviosismo, dijo que había una furgoneta Renault Trafic granate, cuya matrícula facilitó, cargada de explosivos en el aparcamiento de la T-4 y advirtió de que haría explosión a las nueve de la mañana.
Una segunda llamada -algo poco habitual- del mismo comunicante se recibió poco después en los Bomberos de Madrid, y una tercera en el SOS-Deiak y DYA. Fue en esta última cuando el comunicante se identificó como miembro de ETA. En el primer aviso, había habido un baile de cifras: en lugar de dar un 4, se facilitó por error un 6, lo que llevó a los investigadores a centrar sus pesquisas en Fuenmayor. El fallo pudo deberse a las prisas del comunicante en facilitar la referencia de la matrícula de la furgoneta, algo poco habitual en ETA, lo que llevó a dirigir las primeras indagaciones en una furgoneta que no coincidía ni en la marca ni en el modelo con la que llevaba el mortífero explosivo.