El rap asalta el Palacio de los Deportes con Violadores del Verso como estrellas de la noche
Con las bajas de Cypress Hill y de House of Pain, los maños regresan a Logroño en el número uno de las listas de ventas
Con su primer disco, Genios (2001), ya actuaron en Actual, en la Sala Coda. Tres discos después (Vicios y virtudes, Tú eres alguien. Bombo clap) vuelven por la puerta grande para llenar el Palacio de los Deportes presentando en directo Vivir para contarlo (BOA, 2006). R de Rumba, el DJ que grabó disco en solitario (pero con las colaboraciones de Tote King, Frank-T, Mala Rodríguez, etc) entre medias, contesta a esta entrevista.
- Es extraño que sea el DJ quien conteste a las preguntas.
- Porque en muchos grupos de rap el DJ no forma parte de él, pero aquí sí, y nos repartimos el trabajo y el protagonismo, las entrevistas. Ahora me habrá tocado a mí, pero otras veces es un compañero. Yo soy como Óscar Sánchez en SFDK, uno más del grupo. La verdad es que me gustaría no hacer nada, pero todos tenemos que hacerlo.
- Sois el primer grupo de rap que consigue el primer puesto de la lista AFYVE de discos vendidos, ¿os lo esperabais?
- Nunca te esperas llegar al número uno, pero sí que se vendiera bien. Llegar ahí es jodido, sobre todo viendo las promos de las grandes discográficas, en comparación con la nuestra, pero está de puta madre, más si quitamos a Bisbal una semanita del liderato.
- ¿Ayuda la ya excesiva popularización del hip-hop o empieza a ser nocivo?
- En verdad, que salgan discos de peña cutre y vendan ayuda, sí. Lo que pasa es que debería haber más grupos que, como nosotros, vendieran 20.000 discos, porque lo malo es que somos cuatro gatos los que lo hacemos y realmente no hay escena ni movida guapa. Hay muchos grupos de rap buenos que se quedan en 5.000 copias vendidas y es una pena. El boom actual del rap nos beneficia a todos, eso está claro. Violadores del Verso salimos ahora más en la tele, en revistas no especializadas...
- También fuisteis los primeros en España en grabar un disco en directo, ¿cuánto de riesgo hay ahora en cada uno de vuestros trabajos?
- Riesgo está en el hecho de tener tu propio estudio, irte a New York, que es un pastón..., pero al menos sabíamos que este gasto iba a cubrirse vendiendo discos y haciendo bolos. Con el DVD del concierto que editamos sí corrimos más riesgos, pero salió bien. Quién iba a saber que vendería 15.000 copias; si volviéramos a hacer uno nos gastaríamos el doble en hacerlo. Ahora nos la jugamos en los conciertos porque vamos por libre: llevamos nuestros propio equipo, el sonido, alquilamos nosotros mismos los recintos...; y tienes que vender entradas, no vas por caché. Bueno, hoy en Actual sí, porque es un festival, pero mañana en Pamplona no. Pero qué más puedo pedir que tener mi propio estudio e ir por libre.
-Vivir para contarlo tiene cierto aire a vuestras primeras grabaciones, más crudas, a pesar de estar masterizado por Tony Dawsey en New York. ¿Premeditado?
-Claro, es mucho más escueto. Este concepto lo teníamos muy claro desde el principio, queríamos que fuera música dura, rap duro con ritmos contundentes y letras de competición. Si la gente se había olvidado de que podíamos hacerlo, ahí tiene el disco, que es como si fuera un trabajo de los Violadores del Verso de hace seis años, sin muchos adornos ni arreglos digitales, con mucho bombo y caja, como nos gusta que suene el rap.