Tabaco con mando a distancia
Más de 1.600 bares riojanos deben cambiar sus máquinas antes de enero
Desde una esquina del pub de moda, un adolescente quiere comprar tabaco en alguna de las nuevas máquinas que el Ministerio de Salud obliga a instalar antes del 1 de enero del 2007, una máquina que se distingue de las anteriores en que funciona gracias a un mando a distancia que acciona el camarero. Para llamar su atención, el fumador comienza a emitir unos gritos que la música a todo volumen convierten en inaudibles. Después, salta y agita los brazos, como si estuviera poseído. Entonces sí, el 'jefe' del establecimiento se da cuenta.
Aun así, observa con atención la cara del gesticulante. Algo no le cuadra. «¿Tendrá 18 años? ¿Menos?», se pregunta. Para evitar una sanción de la autoridad, el camarero decide no accionar su mando. La máquina se bloquea y el adolescente se queda compuesto y sin tabaco. Pero el adolescente es un joven de 18 años que pide la hoja de reclamaciones del bar, que ahora se arriesga a ser multado por no haber atendido correctamente a un cliente.
Los hosteleros de La Rioja temen que esta situación, en principio irreal, pueda producirse en los bares de la región dentro de apenas tres semanas. En septiembre, el Ministerio de Sanidad aprobó la norma que homologaba las nuevas máquinas expendedoras de tabaco. El objetivo del Gobierno se centra en evitar que los menores de 18 años puedan comprar tabaco, pero la patronal la califica como una «medida cosmética y de márketing con poca eficacia real». «Los jóvenes le pedirán a un amigo que saque sus cajetillas y seguirán fumando y los perjudicados serán los bares», explica Enrique Arévalo, abogado de Arbacares.
Arbacares recuerda también la «precipitación» con la que 1.600 bares riojanos que tienen máquinas expendedoras deben cambiar de modelo en tres meses, cuenta Arévalo. «Los dos principales fabricantes de máquinas, Azkoyen y Jofemar, no dan abasto», agrega Arévalo. A juicio de Arbacares, sólo el 15% de los establecimientos ha instalado ya los nuevos modelos y el 1 de enero, apenas uno de cada cuatro las tendrá.