El caso es que durante este tiempo, he estado calculando cuáles podían ser los mejores sustitutos. Al principio pensé en los Rolling, que dan muy bien el perfil, pero supuse que el colgao que se cayó del cocotero aún tendría las costillas hechas polvo. Luego imaginé que era mejor traer a Boney M., pero no me dieron garantías de que el negro lisérgico siguiera con vida y con las mismas convulsiones de antes. Así que, tras barajar muchos nombres, he dado con el candidato ideal para sustituir a los Madness: los Sabandeños. No se rían, razonen un poco y verán cómo la cosa cuadra. Cumplen los criterios de edad (incluso creo que aún viven todos) y sus ropajes lucen mucho en el escenario, con ese toque de exotismo cultureta que tanto nos pone. Si hubieran nacido en Tayikistán o fueran kurdos, serían el colmo del mestizaje y ya habrían venido en dos o tres ediciones. Espero que los organizadores tomen nota y los contraten.
Yo, por mi parte, estoy deseando que llegue Actual: un festival pensado para que los exjóvenes casi cuarentones dejemos a los hijos con los abuelos y vayamos al concierto a fumarnos (tranquilos y nostálgicos) el único peta del año.