Bienvenida al club de los 100
Concepción Baños Fernández, natural de Badarán, celebró ayer su primer siglo de vida con sus hijos, sus nietos y sus bisnietos
«¿Madre, qué día es hoy?», le preguntaban ayer a Concha sus hijos. «Hoy es mi santo», respondía ella, sin dudar, con una sonrisa esbozada en su boca. Y no se equivocaba. Concepción Baños Fernández, Concha para su familia, amigos y conocidos, celebró ayer su santo. Pero además, esta mujer cumplió también sus primeros cien años de vida. Una comida en Logroño sirvió para reunir a sus cuatro hijos y a la mayoría de sus nietos y sus bisnietos y conmemorar así una fecha tan especial.
Concha Baños nació el 8 de diciembre de 1906 en Badarán. Fue la segunda de ocho hermanos, de los que todavía sobreviven cuatro. Dedicada a las tareas del hogar y al campo, se casó con Valentín Hervías. «Durante toda su vida, ha sido una mujer muy alegre, bromista y divertida», recuerda su hermana Paula, la menor, con 76 años.
Hasta hace dos años, Concha ha jugado a los bolos y a la brisca («contando los puntos suyos y los de las demás», sonríe Paula) y hasta hace cinco, aún subía a veranear a Badarán, donde la conocen como la 'Sopera Mayor': Sopera, porque éste es el apodo de los nativos, y Mayor, por motivos obvios. En su pueblo, Concha es muy querida: la nombraron Socia de Honor del Bar de Jubilados.
Desde hace 35 años, Concepción Baños vive con su hija Pilar y con su familia en Logroño. «Pero mi madre no se queda en casa», explica Eleuterio, otro de sus hijos. «Sigue saliendo a El Espolón todos los días, dos horas por la mañana y tres por la tarde». En opinión de sus hijos, «la edad no la ha debilitado, sino que la ha robustecido». «Antes sufrió problemas de estómago, pero ahora, no tiene ninguna dolencia», indica Eleuterio.
Como buena riojana, Concha es muy devota de la Virgen de Valvanera. De joven, sus hijos y ella iban en romería con un carro al Monasterio, donde pasaban una noche. Actualmente, todavía reza el rosario y escucha misa los domingos. Uno de sus hermanos, Prudencio, ejerce como monseñor en Venezuela, aunque este sacerdote viajó a La Rioja la semana pasada para estar con la centenaria. Otra hermana de Concha vive en Chile, donde emigró en 1935. Ayer no pudo estar en Logroño. A ambos, Concha los ha visitado en sus países de acogida, a los que viajó ya con 70 años, en 1976.