Viernes, 8 de diciembre de 2006
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Turquía acepta abrir el tráfico a Chipre para negociar su incorporación a la UE
En contrapartida, Ankara demanda el levantamiento del bloqueo comercial en la zona norte de la isla, vigente desde 1974
Ya estaban las cosas bastante turbias en la tramitación de un acuerdo entre los socios europeos para saber qué hacer ante la actitud de Turquía, cuando la propuesta lanzada ayer por sorpresa desde Ankara acabó de nublar la atmósfera hasta la oscuridad más absoluta. En la reunión extraordinaria que se ha convocado para hoy mismo, los embajadores de los Veinticinco intentarán salvar la situación para evitar que el próximo Consejo Europeo, la semana que viene, sea un espectáculo en el que se mezclen distintos tipos de desacuerdo, entre Turquía y la Unión Europea y entre los socios comunitarios entre sí.
Turquía acepta abrir el tráfico a Chipre para negociar su incorporación a la UE
Fotografía de archivo en la que aparece el primer ministro turco rodeado de banderas turcas, durante los actos del Consejo Supremo de la Armada, en Ankara. / EFE
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PUNTOS DEL ACUERDO
Propuesta: El Gobierno turco solicita el establecimiento del comercio directo con el puerto de Famagusta, situado en la zona norte de la isla, ocupada por Turquía desde 1974. Además, demanda la apertura al tráfico aéreo internacional del aeropuerto turcochipriota de Ercan.

Rechazo: En el 2004, los grecochipriotas rechazaron el Plan de las Naciones Unidas para la reunificación de la isla.

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La oferta turca anunciada ayer por la mañana de autorizar temporalmente la entrada de buques chipriotas en «un puerto importante» de Turquía sirvió, en efecto, para revolucionar a los Ministerios de Asuntos Exteriores de los Veinticinco, que hasta entonces estaban luchando a brazo partido para decidir qué hacer con las negociaciones con Turquía ante su negativa a ratificar el Protocolo de Ankara, que es el documento que despejaría la libre circulación de mercantes y aviones.

«Un gesto»

La presidencia finlandesa hizo saber a través de su ministro de Exteriores, Erkki Tuomioja, que la oferta turca es positiva aunque insuficiente y que, de confirmarse y siempre y cuando no comporte condiciones previas, influirá favorablemente en las deliberaciones de los cancilleres de los Veinticinco.

El matiz antepuesto por Tuomioja, «la incondicionalidad de la oferta turca», es de gran relevancia porque al hacer pública su posición Ankara hizo saber que esperaba «un gesto» de la Unión Europea: el establecimiento de comercio directo con el puerto de Famagusta, que se encuentra situado en la parte norte de la isla, ocupada por Turquía desde 1974, y la apertura al tráfico aéreo internacional del aeropuerto turcochipriota de Ercan.

Tal requerimiento fue inmediatamente rechazado por las autoridades de Nicosia quienes, aún sin información oficial sobre el ofrecimiento turco, declararon fuera de lugar la pretensión de Ankara de reabrir Ercan. Famagusta y el aeropuerto en cuestión figuraban en una propuesta formulada por la presidencia finlandesa a Ankara para desbloquear el contencioso, que fue inicialmente rechazada por Turquía.

Fuentes griegas revelaban el disgusto del Gobierno de Atenas por la oferta finlandesa, que comporta el final del bloqueo comercial impuesto por la comunidad internacional a la parte turca de Chipre tras la invasión de 1974, y el reconocimiento de la parte turcochipriota como sujeto de Derecho internacional.

Es este un tema de gran sensibilidad, causa de que los grecochipriotas rechazaran en abril del año 2004, por abrumadora mayoría, el plan de la Organización de las Naciones Unidas para la reunificación de la isla. Los dos bandos chipriotas asumían grandes sacrificios en aquella operación: los grecochipriotas aceptaban la división de la isla en dos partes pero recuperaban, a cambio, territorios actualmente al otro lado de la 'línea verde' que les separa de los turcochipriotas.

Pero, por otra parte, Turquía se veía obligada a repatriar a decenas de miles de colonos que situó en la parte norte de Chipre tras la invasión de 1974. Aquel plan se fue al traste por los grecochipriotas y abrió la puerta a la entrada en la Unión Europea de un Chipre dividido, que introducía un problema territorial de muy difícil solución. Algo que Jacques Chirac había percibido con clarividencia a mediados de la década pasada, pero que no pudo evitar.

Situación complicada

A la tarea de aclarar la situación se dedicarán hoy los representantes de los Veinticinco, que celebrarán una reunión extraordinaria en Bruselas, en la que se barajarán opciones desde el bloqueo de ocho capítulos negociadores que propone la Comisión, hasta el ultimátum a Turquía para la plena aplicación del Protocolo de Ankara sobre unión aduanera a los diez nuevos socios u otras fórmulas intermedias de presión. «Puerto de mar»

 
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