De esta forma, La Rioja es la novena provincia española que más se decanta por el mercado de segunda mano, con un porcentaje de 1,95 coches usados por uno nuevo. Hasta junio, en la Comunidad se vendieron 3.082 vehículos de primera mano por 6.015 de ocasión. Además, las preferencias de los riojanos indican que los vehículos más comprados son coches de entre tres y cinco años de edad (48% del total de la segunda mano). La proyección de los vehículos 'kilómetro cero' (vehículos nuevos que los concesionarios matriculan para cumplir sus objetivos de ventas), con 951 ventas en La Rioja, resulta otro gran impulso al mercado.
Explicaciones diversas
Los factores que explican este aumento son variados. En primer lugar, la presencia de una clientela inmigrante cada vez más numerosa y que busca vehículos utilitarios de coste medio-bajo (habitualmente con más de diez años). También la proliferación de concesionarios dedicados exclusivamente a la importación de vehículos o a la venta de aquellos coches destinados a renting, que a los cuatro años de uso vuelven a salir al mercado.
Además, según Faconauto, «la ley de garantías de bienes de consumo de 2003 ha sido decisiva porque asimila el régimen de garantías de los vehículos usados a los nuevos y, si no se dice lo contrario, ésta es de dos años».
También existen dos razones puramente sociológicas. La primera, la tendencia a reducir el plazo de uso de un coche nuevo por parte de los compradores. Es decir, los consumidores prefieren cambiar de coche cada cuatro o cinco años cuando antes estos periodos se doblaban. La segunda, la desaparición de las matrículas provinciales que ha convertido el mercado en algo más global. En concesionarios oficiales, establecimientos de importación o entre particular y particular, la venta de segunda mano se ha convertido en un filón desde el año 2000. Hasta entonces, los mercados de ocasión españoles se encontraban a la cola de Europa. Ahora, tras seis años de crecimiento por encima de los dos dígitos (el 11,3% en 2006) la situación comienza a cambiar.
Pese al incremento de las ventas, los expertos siguen advirtiendo del cuidado con el que se debe elegir el modelo, el lugar de venta y las garantías para evitar fraudes.
Entre las normas básicas para una buena adquisición destacan el ver el vehículo antes de la compra, incluso probarlo con el propietario habitual o con el vendedor del concesionario. El interesado también tiene que pedir el libro de mantenimiento del coche y contrastar la información con el taller que ha cuidado del auto. Asimismo, hay que comprobar el estado administrativo del vehículo para conocer si tiene cargas pendientes, como multas o embargos, e, incluso, saber el primer año de matriculación.
Por último, el vendedor tendrá que presentar una fotocopia del DNI, los recibos del Impuesto de Circulación de los cinco últimos años, la Ficha de Inspección Técnica con la 'ITV' en vigor si el vehículo tiene más de cuatro años, el permiso de circulación y un contrato de compra-venta, todo ello debidamente cumplimentado, firmado y rubricado para que no haya lugar a las sorpresas.