Solbes cree que la inflación empezará el 2007 «de acuerdo con las mejores previsiones»
El vicepresidente cita entre los desafíos españoles el déficit, el IPC y la productividad
El vicepresidente segundo y ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes , pronosticó ayer que, antes de que acabe el año, el IPC se estabilizará o bien registrará un «ligero» incremento. Preguntado si un precio de petróleo estabilizado en 60-61 dólares por barril repercutirá a la baja en la inflación, respondió que, tras esa estabilización o ligera subida de antes de final de año, a principios del 2007 se iniciará una caída del IPC, «de acuerdo con las mejores previsiones». Esa bajada durará hasta la mitad del 2007 y a partir de ahí la evolución de la inflación dependerá del precio del petróleo.
Solbes recordó que los desafíos a «medio plazo» de la economía español son la inflación y el déficit exterior, mientras que a «largo plazo» son el problema del envejecimiento y la productividad. Así lo aseguró en una conferencia pronunciada en unas jornadas de Antiguos Alumnos de ESADE y titulada 'Economía española: desafíos a medio y largo plazo'.
En su repaso de la economía, dijo que se vive una coyuntura «favorable y saneada» gracias a tasas de crecimiento del 3,8%, de creación de empleo del 3%, a una tasa de paro cercana al 8%, al superávit presupuestario y a un «cuantioso» flujo inversor. No obstante, identificó como «desafíos a medio plazo» la reducción de dos «desequilibrios macroeconómicos»: inflación y déficit exterior.
El vicepresidente económico considera que en las «importantes» necesidades de capital que tiene la economía española debido, entre otras razones, al desequilibrio de la balanza comercial, hay más elementos beneficiosos que desfavorables, pese a reconocer que dicha dotación es «todavía comparativamente menor que la de otros países prósperos» y que el problema «se acrecienta con el constante aumento de la población (sobre todo, inmigrante)». A su juicio, sería mejor cubrir esas carencias «en mayor medida con ahorro generado internamente», pero considera que «financiarlas con fondos del exterior es claramente preferible a dejarlas sin cubrir».
Para Solbes, la «creciente» necesidad de financiación de la economía española es atribuible, «casi en su integridad», a una «intensa» elevación de nuestra tasa de inversión, que hoy supone cerca del 30% de la riqueza nacional, «un esfuerzo muy notable más próximo al de los países emergentes que al de los desarrollados».