Y es que en esta zona no afecta el hecho de que haya poca agua ya que sus abastecimientos no fluyen del pantano. «Si esto perdurase a nosotros no nos perjudicaría más allá de las molestias como amantes del entorno; los problemas surgirían en la zona de Logroño, que recibe de él el agua de boca, y en el valle del Iregua, que aprovecha para regar sus huertas», explica Roberto Fernández, primer edil de Ortigosa de Cameros.
En opinión de los alcaldes, la solución es sencilla, pues «en cuanto nieve se llenará el embalse». «La principal entrada de agua proviene del deshielo y eso todavía no se ha producido. Además, el canal de Villoslada (la otra vía de entrada) ya está volcando su caudal al embalse», indica Miguel Ángel.
Sin embargo, a pesar de lo llamativos que son los porcentajes, la situación actual del González Lacasa tampoco supone una gran novedad. Tal como recuerda Roberto, de Ortigosa, «en 2003 también hubo una avería y vaciaron el pantano, entonces la situación era similar a la de ahora y se acabó llenando para primavera; así que en esta ocasión ocurrirá lo mismo».
Tan solo si no nevase ni en diciembre y ni en enero habría que levantar la voz de alarma. Mientras, los lugareños miran con tristeza el bajo nivel de las aguas y comentan detalles sobre la avería, que obligó a abrir las compuertas del embalse durante el verano.
Una vez que la naturaleza actúe como se espera de ella y cubra la sierra camerana de blanco, todo se habrá arreglado. Pero como nadie adivina el futuro, hasta que los meses pasen serán inevitables ciertas dudas. Por eso Miguel Ángel, el edil de El Rasillo, deja caer un pregunta: «¿Y si ahora que están terminando las obras del Náutico, el aparcamiento y el sendero, el pantano no ofrece su estado óptimo para atraer al público?».