Un documental del Teléfono de la Esperanza de La Rioja muestra los recuerdos y los anhelos de los extranjeros que viven en la región
Una de cada cuatro llamadas que reciben los centros del Teléfono de la Esperanza en España la realizan inmigrantes. La soledad, el desarraigo, la nostalgia, el rechazo social, la xenofobia o el estrés de adaptarse a su país de acogida impulsan a muchos extranjeros a buscar a través del hilo telefónico una compañía, alguien que les escuche. El Teléfono de la Esperanza, que cumple el 27 de noviembre dos años de implantación en La Rioja, ha organizado un ciclo de cine para que todos los inmigrantes conozcan su existencia. Mañana, a las 20.15 horas, en los cines Golem de Logroño, se proyectará la película Oriente es Oriente. El jueves, también en los Golem y a la misma hora, se podrá ver Vete y vive. La entrada para cada una de las películas cuesta 3 euros.
«Llevamos meses trabajando con las asociaciones de inmigrantes para darnos a conocer, para decirles que son muy importantes», explica Magdalena Pérez, presidenta del Teléfono de la Esperanza de La Rioja. Con la ayuda de abogados y trabajadores sociales, los voluntarios de esta entidad se están formando para atender específicamente a los extranjeros.
El documental Escuchando al inmigrante se presentó el pasado miércoles, durante el Día de la Escucha que celebró la entidad. Como colofón, la asociación Amiras de mujeres inmigrantes y españolas invitó a un té multicultural.
En la película, imprescindible para quienes deseen abordar la realidad de la inmigración en La Rioja, extranjeros procedentes de lugares como Uzbekistán, Guinea Conacry, Ecuador o Rumanía relatan sus vivencias en la región, los recuerdos de sus países y sus anhelos en la tierra de acogida.
Los testimonios recogidos en el documental ofrecen un retrato vivo de la inmigración en La Rioja. «Somos como un árbol que se trasplanta de un país a otro», dice en la película el ecuatoriano Nelson Pasaca. «Los que se quedan en África piensan que en Europa el dinero se recoge del suelo, y no, es muy difícil conseguirlo. La vida aquí es dura», explica también Leonila Ekoro.
La película la ha dirigido la riojana Vanesa Valdemoros. Esta joven de 28 años estudió Realización de Audiovisuales en Burgos y se trasladó posteriormente a Cuba para estudiar en la Escuela de Cine San Antonio de los Baños. Al volver a La Rioja, se encontró con este proyecto, «muy enriquecedor» para el equipo que ha participado en él. Ahora, esperan que se distribuya y pueda llegar al público.