ADN. En este caso, la presencia de restos humanos ha resultado determinante para esclarecer, al menos en parte, el caso. En Madrid, un laboratorio almacena más de 6.000 muestras biológicas anónimas recogidas en escenas de crímenes sin resolver, como el del naturópata castellonense Manuel Culla. La fiabilidad de las pruebas de ADN ronda el 100 por ciento, pero su mayor problema es la lentitud para cotejar todas las pruebas, por lo que la resolución de los casos se puede dilatar. La Policía Científica aboga por obtener un archivo completo de ADN obtenido de los criminales (de la misma forma que se guardan las huellas dactilares) para, de esta forma, contar con un archivo más amplio y poder resolver más asuntos criminales.
Balística. Suele ayudar en las investigaciones. Para los profesionales, cada revólver o pistola deja en el proyectil unas marcas únicas e inconfundibles. Si no se encuentra el arma de fuego con el que se ha cometido el crimen, se archivan las pruebas que se retoman en cada caso similar. La balística y las heridas que causan las armas en el cuerpo humano son otra herramienta básica para descubrir al asesino.
Huellas. Lo más común. Tradicionalmente se buscaban las huellas con polvos oscuros (habitualmente provenientes del tóner de impresoras) y un cepillo. Sin embargo, el presente se basa en el uso del cianocrilato, un compuesto gaseos con el que se obtienen huellas de más definición. La Policía cuenta con el sistema 'SAID' (Servicio Automático de Identificación Dactilar), que conserva las huellas de las personas con antecedentes no cancelados y de los casos sin resolver.
Sangre. Es uno de los elementos más difíciles de borrar en el escenario de un crimen. Pese a que, en muchas ocasiones, ha sido limpiada, su rastro es fácilmente detectable mediante métodos especiales. En el lugar dónde se sospecha que pueden hallarse restos, se impregna como un líquido denominado 'Luminol'. Entonces, se oscurecen las fuentes de luz normal y se ilumina exclusivamente con un foco portátil, denominado 'Handscope'. Con este aparato especial, la Policía Científica puede encontrar cualquier rastro existente.
Inspección ocular. La base de cualquier investigación, puesto que siempre existe alguna muestra que tomar en los escenarios del crimen. Debe primar la rapidez. Fotografías digitales, huellas, restos de colillas, pelos... Todo puede servir para aclarar un caso.