Sábado, 18 de noviembre de 2006
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El mejillón cebra ha colonizado todo el curso riojano del Ebro, pero aún no los afluentes
El presidente de la CHE considera que la situación es «muy grave» y plantea medidas para limitar la navegación en la cuenca
La plaga del mejillón cebra se ha extendido ya por todo el curso riojano del Ebro pero aún no afecta a los afluentes ni a los embalses de nuestra región, según se desprende de la información facilitada ayer por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). El organismo de la cuenca reconoció ayer que esta especie invasora, que provoca graves afecciones medioambientales y económicas, afecta a la práctica totalidad de la cuenca, salvo a los afluentes y pantanos de Cantabria, País Vasco y La Rioja.
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El presidente de la CHE, José Luis Alonso, dijo ayer a los medios de comunicación, tras presidir una reunión de la Junta de Gobierno, que la situación es «muy grave» y que hay que tomar medidas de «convivencia» con este bivalvo de agua dulce para minimizar los efectos de su expansión, como el confinamiento de embarcaciones en los embalses del norte.

Alonso hizo esta valoración tras presentar a todas las administraciones que forman parte de la Confederación el mapa de la afección potencial de la plaga, que señala las zonas donde técnicos de la CHE y de las autonomías han encontrado larvas o mejillones adultos, así como las áreas que, con una probabilidad muy superior al 90%, pueden estar afectadas.

«Si en un canal que se abastece de un pantano encontramos larvas es evidente que aguas arriba nos vamos a encontrar mejillones adultos», explicó Alonso, para constatar la plena extensión de la plaga.

Alonso sentenció que está infectado todo el eje del Ebro a partir del embalse de Sobrón (Burgos), incluidos los canales y acequias que toman agua de éste, y la mayoría de los afluentes de las márgenes izquierda y derecha desde los grandes embalses, con la excepción de la parte alta de la cuenca.

Las únicas zonas donde no hay ningún indicio de afección son el embalse del Ebro (Cantabria) y los que regulan los afluentes del País Vasco (Ullivarri, en el Zadorra, y Urrúnaga, en el Santa Engracia), así como los afluentes de La Rioja (cuencas del Najerilla e Iregua).

El mapa de la CHE revela la presencia de larvas, además de en el eje del Ebro, en afluentes de la margen izquierda como el Arga (en Huarte, Navarra), Gállego (Ardisa, Huesca), Cinca, Esera (aguas abajo del embalse de Barasona), Segre (desde el pantano de Oliana, Lérida) y Noguera Pallaresa (en Camarasa, Lérida), y de la derecha, como el Guadalope (en Caspe, Zaragoza) y el Martín (en Oliete, Teruel).

 
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