Así ha sido puesto de manifiesto en la presentación del primer coche del mundo que sale al mercado alimentado por hidrógeno, un BMW desarrollado sobre la Serie 7, del que serán fabricadas solo 100 unidades para alquilar a clientes elegidos por el fabricante bávaro para que den a conocer la nueva tecnología de propulsión basada en el hidrógeno.
Los datos sobre la transformación de la red española de distribución han sido extrapolados de los cálculos realizados por el equipo de I+D de BMW sobre lo que costaría esa adaptación en Alemania, con una red de 16.000 gasolineras y una inversión estimada de 100.000 millones de euros.
Para restar dramatismo a la cifra, los expertos de BMW han recordado que el proceso de sustitución de la gasolina súper por la gasolina sin plomo ha costado alrededor de la cuarta parte de la inversión necesaria para la implantación del hidrógeno.
En España ya hay instalaciones en las que se puede repostar hidrógeno, aunque en la mayoría de los casos solo a vehículos de servicio público que están sirviendo de ensayo a las propulsiones eléctricas alimentadas por pilas de combustible que generan energía a partir del hidrógeno.