Salsa de tomate y pintadas en el baño
El instituto intenta dar con quienes dejaron anónimos en la taquilla de la joven
Desde el comienzo de este año escolar, la menor ha sufrido un continuo acoso, según ha denunciado ante la Policía Nacional, que está a cargo del caso. En primer lugar, fue una pintada en el baño del Instituto Sagasta, con el nombre de la joven y una amenaza explícita que el centro procedió a borrar de forma casi inmediata.
Posteriormente, la joven confiesa que se sintió intimidada por un par de notas que aparecieron dentro de la taquilla de la joven, también con amenazas directas y con el recuerdo de otra agresión denunciada cuatro años antes. «Incluso en la última nota recibida había salsa de tomate que simulaba sangre y le aseguraban que la iban a matar, que eran capaces de cumplir y que ella ya lo sabía», explica la madre de la alumna.
El clima de tensión generado en el seno de la familia era tan grande que la madre decidió apartar a la niña del colegio, que no ha vuelto a pisar desde la aparición de la última nota, hace un mes. Según el Instituto Sagasta, se están investigando las presuntas amenazas aparecidas al mismo tiempo que se intenta dar con los culpables para imponerles el reglamento interno o, en el caso de que proceda, incluso se podría llevar la denuncia a los tribunales.
Mientras tanto, la joven de 16 años (que no tiene la obligación de seguir estudiando puesto que ya ha cumplido la edad de escolarización obligatoria) ha seguido el proceso de aprendizaje por su cuenta. «En casa ha estado estudiando los libros de todas las materias», indica la madre. Ahora, después de un mes sin asistir al centro escolar, por fin ha conseguido una matrícula provisional para que su hija pueda seguir sus estudios en otra provincia. A cambio, deberá decir adiós a su ciudad.