La exploración psiquiátrica no apreció ningún trastorno mental en el agresor
La pruebas que se aportaron en el juicio han resultado contundentes para inculpar a B.E.T.A. El perfil de su ADN corresponde a la muestra de esperma que se extrajo de la vagina de la víctima y, según los informes periciales, «es 6.000 billones de veces más probable que la muestra sea suya, a que coincida su ADN con el de otra persona». Sobre el cuchillo empleado, la víctima declaró que la hoja era casi tan ancha como su cuello y, cuando detuvieron al ecuatoriano, se le descubrió encima un cuchillo de doce centímetros, sobre el que dijo que lo llevaba «por si acaso».
La exploración psiquiátrica del procesado fue normal, ya que no tiene ningún trastorno mental que disminuya su conocimiento y voluntad.
Tampoco hay datos sobre el consumo de drogas, ni que se haya sometido a tratamientos de deshabituación, y además, «la secuencia de los hechos resulta poco compatible con una relevante merma de las facultades psicofísicas del agresor», concluye la sentencia de este caso.