'Copichuela' en el barrio
Con el cigarro enfundado en unos dedos amarillentos, casi engrudado a ellos, se apoltrona con ese aire de «aquí estoy yo» sobre la barra del bar de su barrio. Son las nueve de la noche de un día cualquiera. La mano del cigarrito centrifuga la tercera o cuarta o quinta 'copichuela' de cada jornada. Esta última, dice, le «ayuda a hacer la digestión» de una cena que le ha preparado su «parienta», la misma a la que ha dejado en casa.
En la tele, a todo volumen, suena la sintonía del Telediario. Y empieza el espectáculo que, como las 'copichuelas', se repite cada noche. Escudado tras el envalentonamiento que le produce estar rodeado por sus colegas de barrio que, por cierto, también son los mismos de cada noche, empieza a vociferar sus comentarios.
Lorenzo Milá anuncia la detención de Maite Zaldívar y del ex presidente del Sevilla José María González de Caldas dentro de la operación 'Malaya', en Marbella. «A esos les daría yo un pico y una pala para que supieran lo que es trabajar», sentencia, mientras sus colegas le jalean para que entre al trapo con la siguiente noticia.
En la pantalla aparecen Asier Arzallus e Iker Olabarrieta, presuntos miembros de ETA, que en el 2002 intentaron segar la vida del diputado socialista Eduardo Madina. «Yo a esos dos les pegaba un tiro entre ceja y ceja», «muerto el perro se acabó la rabia», «menos hablar y más mano dura para esos c...», «y a esos de la kale borroka les daba otro pico y otra pala», dictamina de nuevo con la sangre hacinada en la vena frontal.
Las noticias continúan con las declaraciones de 'El Pocero', del secuestro de 150 personas en Bagdad, del matrimonio entre homosexuales en Sudáfrica... Son las diez, hora de zigzaguear por la manzana hasta llegar a casa. Y su 'parienta', que es más lista, está llenando céntino a céntimo el cerdito que le permitirá montar una fábrica de picos y palas.