«El Rioja, mejor beberlo que llevarlo»
La mayoría de viajeros descarta llevar botellas de vino con la aplicación de las nuevas medidas
Todavía la novedad está muy reciente. Apenas ha pasado una semana desde la entrada en vigor de las nuevas medidas, pero la gente está concienciada: líquidos no o en su defecto menores de 100 mililitros. En el aeropuerto de Agoncillo su aplicación no ha traído problemas. «Los pasajeros no ponen ningún obstáculo; es más, se utilizan muy pocas bolsas, porque la gente evita llevar líquidos», apunta uno de los empleados.
Y es que los carteles, los folletos y el boca a boca ayudan en la labor divulgativa. «¿El Vicks VapoRub también hay que guardarlo?», se preguntaba el domingo uno de los viajeros del vuelo 8223 a Madrid. La respuesta: sí.
Pero no todas las controversias se arreglan tan fácilmente: el vino de Rioja no tiene cabida en una de las bolsitas de 20 x 20 cm. Por ello, cada pasajero sufre la prohibición de diferente manera, pero el domingo había una que se repetía. «Somos de aquí y vamos a menudo a Madrid, por eso no transportamos vino; el Rioja mejor beberlo, que llevarlo», repetían, ante los controles de seguridad, algunas señoras de forma divertida. Además, cuando eligen hacerse con vino se decantan por enviarlo en una caja facturado o directamente por transporte de carretera.
Turistas sin souvenirs
Sin embargo, también están los que se quedan con las ganas de llevarse el caldo más famoso de la tierra. Un buen ejemplo lo vivieron Laura y Jon. Esta joven pareja de Madrid pasó el fin de semana en La Rioja. «Era la segunda vez que yo visitaba la región, para Laura la primera, y la verdad es que nos ha encantado», explicaba Jon. Pero el buen sabor de boca no fue completo. «Sí que pensamos en comprar unas botellas de vino, aunque no lo hicimos porque nos acordamos de que no las podíamos meter en el equipaje de mano y al final no nos planteamos intentarlo», reconocía Laura.
Otros como Agustín, un asiduo usuario del avión, prefieren fijar sus críticas en las nuevas medidas de seguridad. «Cada vez se pone más complicado volar; estamos llegando a unos niveles de control que no tienen mucho sentido». Y es que en su opinión, «no sólo son peligrosos los líquidos, ¿con una botella comprada en la zona del embarque no se podría cortar a alguien?», se preguntaba. Más allá de las opiniones, el vino será mejor tomarlo en Laurel.