- La física cuántica es un mundo desconocido e incluso desconcertante para la mayoría. ¿Qué atractivo tiene para un joven investigador entregar lo mejor de su vida a esta compleja disciplina?
- La física en general, y la teórica en particular, es un campo de trabajo y conocimiento apasionante, porque consiste en el estudio de algunos de los aspectos más profundos de la Naturaleza: desde descubrir los componentes fundamentales de que está hecha la materia hasta la estructura a gran escala del cosmos. Sobre todo, tiene que ver con la estructura matemática del Universo y las leyes naturales. Qué ocurre en el interior de un metal o de un átomo (y cómo podemos aprovechar las propiedades de estos sistemas), o por qué notamos sin mirar que estamos girando pero no si vamos a una velocidad determinada (y qué consecuencias tiene para el movimiento de los satélites), o por qué brillan las estrellas (y cómo podemos imitarlas para obtener energía), cosas así. A pesar del nombre terrorífico, la física cuántica puede explicarse de forma razonable como la física de los sistemas microscópicos. Nosotros estamos acostumbrados a las leyes de la física clásica: si sueltas una moneda en el aire se cae, y además una vez en el suelo es cara o cruz, y nada intermedio. En el reino de las moléculas, los átomos o partículas más pequeñas, las leyes físicas son muy distintas, y las cosas pueden presentar mezclas de posibilidades: una moneda microscópica puede caer de cara y cruz a la vez. Parece extraño, ¿y lo es!, pero no hay vuelta de hoja, la Naturaleza es así. Y la física cuántica es la clave para entender la química, la electrónica, y todos los fenómenos atómicos y nucleares.
- Es mareante. ¿Cuál es la principal aportación de Cirac?
- Ignacio Cirac es uno de los científicos más importantes mundialmente en el terreno de la información cuántica, cuyo objetivo más espectacular a largo plazo es construir un 'ordenador cuántico'. Ignacio ha hecho contribuciones capitales sobre cómo construirlo de verdad , que es una tarea muy difícil, porque requiere controlar una gran cantidad de sistemas microscópicos con mucha precisión.
- ¿De qué parte del ordenador cuántico será usted el padre?
- Llevo un año en el grupo de Ignacio, y trabajo en la aplicación de cierta rama de las matemáticas, la topología, para proteger los procesos cuánticos: cómo almacenar y tratar la información de manera que se mantenga incluso cuando hay errores en una zona de la memoria, en un grupo de qubits (bits cuánticos). Pero esto es un esfuerzo colectivo e internacional, y pocos dejarán su nombre en el ordenador cuando se haga realidad
- Su área de investigación es muy concreta. ¿Teme que un día no pueda desarrollarla más?
- Entrar en el grupo de Ignacio ya ha supuesto un cambio para mí. Un investigador es alguien que se enfrenta a problemas en la frontera del conocimiento, problemas que nadie ha resuelto hasta ahora, que muchas veces precisan enfoques completamente distintos, crear algo nuevo. Y constantemente está aprendiendo técnicas nuevas, poniéndose al día, adaptándose. Por definición, un investigador tiene que ser 'multiusos', y no oxidarse.
- Ustedes se desenvuelven en un mundo teórico, pero sus descubrimientos están orientados a tener aplicaciones prácticas que podrían revolucionar el mundo de la informática. ¿Está la ciencia demasiado condicionada por las aplicaciones prácticas (y, por tanto, mercantiles) de sus descubrimientos?
- La investigación básica es una gran incomprendida. Y sin embargo, es la base de los grandes cambios de tecnología. Sin la mecánica cuántica, entre otras muchas cosas, no tendríamos una teoría consistente de la materia sólida: por tanto, no tendríamos electrónica, y como consecuencia no tendríamos ordenadores personales ni consolas de juego. Investigar es literalmente explorar. La ciencia aplicada se dedica a explotar los sitios que ya se conocen. La básica cruza el mar y descubre territorios nuevos. Por mencionarlo de pasada, los EE.UU. siempre han tenido claro que la investigación básica es fundamental para mantener su superioridad tecnológica. Buscar siempre el rendimiento a corto plazo es una buena receta para estancarse.
- ¿Les mueve el dinero, el renombre ?
- Desde luego, uno no se mete en investigación ni en física para hacerse rico (y si alguien lo hace para conseguir renombre, es muy probable que se equivoque). La investigación científica, en comparación con otros trabajos, no ofrece grandes incentivos económicos ni laborales. De hecho, yo hice mi tesis doctoral con una beca del Ministerio de Educación. No con un contrato: no tenía nómina, derecho a paro, ni cotizaba a la Seguridad Social. Para la Administración, esos años los pasé 'estudiando' y no trabajando. Ahora se tiende a remediar esa barbaridad, gracias en gran parte al trabajo de la Federación de Jóvenes Investigadores-Precarios, pero los gobiernos central y autonómicos siguen insistiendo en argumentos absurdos para justificar un periodo inicial de beca: que si estamos en formación, ¿como si el mejor investigador del mundo no lo estuviera constantemente! Uno se mete por vocación, aunque debería ser de otra forma: es un trabajo, un trabajo importante, y debería recompensarse de manera adecuada.
- El riesgo es laboral.
- El riesgo es alto porque la continuidad es difícil. Tradicionalmente se ha considerado que la investigación es una actividad de elite sólo para gente con mucha vocación, de la que se espera que esté dispuesta a grandes sacrificios personales con tal de poder seguir haciendo ciencia. Sigue siendo una especie de sacerdocio. Creo que debería ser de otra forma: debería poder atraerse a la gente competente mediante condiciones atractivas competitivas con la industria no investigadora. Pero, mientras tanto, es cierto que la profesión se nutre de vocaciones fuertes.
- Que trabajen ustedes en Alemania nos lleva inevitablemente a hacer una reflexión sobre la secular 'fuga de cerebros' españoles.
- Por desgracia, en España no se le concede a la investigación la importancia real, más allá de lo bien que queda en discursos. Todo el mundo es vagamente consciente de que hay un problema con la investigación, pero la situación cambia poco y a regañadientes.
- Ha dicho usted que en Alemania los investigadores son mirados con respeto y en España, con conmiseración. Alemania dedica el 2% del PIB a investigación y España el 1%. Aun siendo el doble, no parece una diferencia abismal. ¿Es más grande, quizás, la diferencia cultural?
- Es enorme. Los alemanes son plenamente conscientes de que la investigación es un sector estratégico. Es una profesión respetada. Se sabe lo que es una tesis doctoral. Hay puestos en la industria para doctores: mucha gente hace una tesis para luego embarcarse en una empresa en mejores condiciones; mientras que en España esos casos son contados, y normalmente, si buscas trabajo, es buena práctica ocultar que has hecho una tesis doctoral. No es que el sistema alemán sea perfecto, que no lo es, y de hecho también tiene 'fuga de cerebros' a su escala, pero es una liga distinta. Por otra parte, los presupuestos españoles 'de investigación' son en buena parte de 'investigación militar'. Nada que ver. Y comprenden investigación, desarrollo e innovación, concepto este último muy difuso. En esto, me temo, el consenso entre los partidos sí es fácil de lograr...