- Una nueva experiencia y nuevas sensaciones...
- Estamos empezando. Es una mezcla de sentimientos y preocupación.
- ¿No le resulta un poco apabullante salir un de tu rincón de Ezcaray y entrar en otra dimensión?
- Sí. Somos humanos. Pero hace dos años, cuando se nos planteó el proyecto, sabíamos lo que se nos venía encima. Todos los proyectos que se inician tienen mucho de locura para coger el ritmo.
- Cuando se planteó que llevara la cocina del proyecto ¿creía que iba alcanzar una repercusión tan desbordante?
- Uff... Me puse muy contento. Hubo una fase para discutirlo con la familia y después me dediqué a pensar en el equipo. Inmediatamente pensé en Ramón Pineiro, que es el jefe de cocina de la bodega y así hemos formado el equipo.
- Y los retos que asumió...
- Inmediatamente pensé en lo que podía suponer para mi casa, para mi familia, para la proyección de mi empresa... Luego asumes que es una oportunidad única, un reto que no puedes dejar de lado. Y si te gusta la hostelería, que a mi me gusta muchísimo, pues es un acicate enorme que te obliga a querer estar a la altura de las circunstancias. Con más presión, sí, pero positiva.
- Es como si le hubieran cambiado el 'chip'...
- Totalmente. Pero al mismo tiempo tira de mi negocio en Ezcaray y nos obliga a todos.
- Vamos, que el proyecto de Riscal sobrepasa los límites geográficos y políticos de una u otra orilla...
- Creo que sí. Me decía un compañero de la Ribera del Duero que hay que estar muy agradecidos a este proyecto porque ha hecho que se hable del vino español y de los vinos de Rioja en todo el mundo.
- Está claro que el proyecto trasciende más allá del ámbito local.
- Está claro. Nuestra zona se está beneficiando del proyecto, de este y de otras cosas como el museo de Vivanco o la obra de López de Heredia y otros muchos...
- En vuestro caso particular, apenas abierto, parece claro que la repercusión es notable en La Rioja Alta...
- Está llegando un turismo gastronómico internacional; sobre todo, americano, que tenemos que multiplicar por tres en mi caso. Nosotros encantados que vengan a casa y que nos conozcan fuera.
- Parece claro que detrás de todo el movimiento arquitectónico de las bodegas hay que hablar de un antes y un después en cuanto a turismo...
- Seguro. Se nota más calidad en el turismo. Yo creo, además, que hay tantas cosas y tan distintas en un espacio tan pequeño que no hay muchos sitios comparables en el mundo.
- Y en el plano personal, tanto como suena su teléfono, parece un poco desquiciante...
- Bueno, poner mi nombre en el proyecto ha supuesto que he pasado de tener 800 referencias en la Red a 22.500. Pero estoy contento por mi mujer, que está aguantando el tirón; mi hermano Chefe, como para quitarse el sombrero y todo el equipo de la cocina... Si no fuera así y por el apoyo de toda la gente que te quiere y te llama, sería un desastre. Estoy bien y con ganas.
- Volviendo a su cocina, algunos se empeñan en enfrentar la tradición con la modernidad, como si fueran incompatibles. Pasa igual con el vino...
- Ghery decía el otro día sobre su proyecto que el cerebro es una herramienta muy sabia y que se acostumbra a todo. Es un discurso muy gastado. No entro en ese debate. Si lo nuevo no mejora lo tradicional no sirve para nada. El cliente es muy listo y sabe lo que está bien y lo que está mal.