Viernes, 27 de octubre de 2006
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CULTURA

EDUARDO MENDICUTTI ESCRITOR
«Cuando hablo de literatura gay utilizo una definición cultural»
El autor participa hoy en Logroño en las jornadas 'Autores, su vida y su obra', que organiza el colectivo 'Gylda', a las ocho de la tarde en el Ateneo
Continúan las jornadas literarias Autores, su vida y su obra de GYLDA, con la presencia, hoy, a las 20 horas, del escritor Eduardo Mendicutti en el Ateneo Riojano. Gaditano afincado en Madrid, es autor de novelas como Una mala noche la tiene cualquiera (1982), El palomo cojo (1991) o Los novios búlgaros (1995).
«Cuando hablo de literatura gay utilizo una definición cultural»
El escritor Eduardo Mendicutti, en una fotografía de archivo. /J.R.L.
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- Usted sufrió la censura con sus dos primeras novelas. ¿Qué tenían de 'peligrosas'? ¿Sería pensable la censura hoy?

- De peligrosas no tenían nada, peligrosos eran los que censuraban. Las novelas eran provocativas, pero mi estado de ánimo mientras las escribía era de un candor rayando seguramente en la inconsciencia, teniendo en cuenta los tiempos que corrían. Sólo desde ese temerario candor cabía entonces escribir aquello, pero era el único modo de hacerlo sin autocensura. Y yo necesitaba escribir así, con plena libertad íntima, porque, de no hacerlo de ese modo, no me merecía la pena. La censura política, oficial, ahora resulta inimaginable, pero hay otros tipos de censura: comercial, académica, crítica, íntima. La literatura escrita por mujeres o de temática gay aún tiene que pelear contra muchos prejuicios, contra muchas presiones. Ceder a esas presiones es un modo como cualquier otro de aceptar la censura, de autocensurarse.

- En su obra siempre ha reflejado un mundo paralelo y oscuro. ¿Qué hay a ese otro lado?

- Si «oscuro» quiere decir oculto, secreto, íntimo, incluso marginado u olvidado, algo de eso sin duda hay en todas mis novelas y relatos. Pero también lo oculto, lo secreto, lo íntimo y hasta lo marginado y olvidado puede ser luminoso, jubiloso, desafiante. En mis novelas, muchas veces lo es. También es cierto que en mis libros hay dolor, rabia, coraje. Incluso en los que a algunos les parecen más frívolos y superficiales. Hay que leerlos sin prejuicios.

- Usted sí cree en la literatura gay como género. Parece no haber unión en esto.

- Por el maldito prejuicio (otra vez) de considerar la literatura de temática homosexual una literatura dirigida sólo a homosexuales, o de dudosa calidad, o sin alcance universal. Muchos utilizan la etiqueta «literatura gay» para desacreditarla por sistema, y muchos escritores gays reniegan de esa definición para proteger sus libros contra (otra vez) los prejuicios. Pero yo me niego a que lo gay se entienda, por definición, inferior a lo no gay. Por eso me empeño en defender que pueda hablarse de «literatura gay», como se habla, sin problemas, de literatura anglosajona, medieval, oriental o de la negritud. La «literatura gay» tampoco es un género literario. Cuando hablo de «literatura gay» utilizo una definición cultural.

 
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