En vivienda nueva, los inmigrantes gastan 136.703 euros, mientras que en casas de segunda mano, invierten una media de 123.927. En ambos casos, el coste se encuentra por debajo del precio para los extranjeros en el conjunto del país. En el resto de España, la vivienda nueva cuesta a los inmigrantes 164.027 euros, y la usada, 141.892.
Por comunidades autónomas, donde más caro compran un piso a los inmigrantes es el País Vasco, con una media de 202.977 euros. Para los extranjeros, la región en la que más sencillo resulta acceder a un domicilio es Asturias, con 93.186 euros como media por una vivienda.
En cualquier caso, la llegada de los inmigrantes ha colaborado en la pujanza del mercado inmobiliario. El valor de las transacciones inmobiliarias protagonizadas por extranjeros ascendió a 33 millones de euros durante el primer trimestre del año: casi 28 millones en las viviendas de segunda mano y 5,3 en los pisos nuevos.