«Que emosión, que lindo, ¿verdad?»
Decenas de riojanos reciben emocionados al presidente en la parroquia de Balvanera
Lágrimas, abrazos, aplausos, emoción incontenible... Zanjados los compromisos políticos y oficiales, el presidente del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz, se desplazó a media tarde del viernes (medianoche en España) a la parroquia de Nuestra Señora de Balvanera, construida en 1831 y que toma su nombre del riojano Monasterio de Valvanera.
Allí, junto al pórtico del templo, decenas de riojanos y descendientes de estos esperaban la llegada del presidente entre anécdotas y recuerdos de los inicios de una nueva vida a 10.500 kilómetros de casa.
«¿Que emosión, que lindo, ¿verdad?», interrogaba una mujer a su esposo mientras sus ojos llorosos se detenían en los trajes regionales o en los grupos de paisanos que, como ella, han sucumbido al encanto del musical acento argentino. «Yo llegué hace 60 años acá, recordaba un hijo de Briones, y no he vuelto». No es el caso de José Armas López, presidente del Centro Riojano en Buenos Aires, quien sí ha viajado a menudo a la tierra que le vio nacer y que, pese a haberlo pensado en muchas ocasiones, ha descartado volver de forma definitiva. «Mi vida está acá. Mi hijo está casado, tengo cuatro nietos y mi posición económica está acá; así que me tendré que conformar con ir seguido para allá», explicaba con el recuerdo emocionado de su llegada 54 años atrás.
Los aplausos y saludos a la llegada del presidente aparcaron definitivamente la nostalgia para comenzar la visita oficial al renovado templo, que se ubica en el barrio de Balvanera. Aunque, muy cercano al centro político y financiero de la capital argentina, es uno de los más desfavorecidos, por lo que la parroquia acomete numerosas obras sociales. Hace varios años las autoridades religiosas del centro, preocupadas por el grave deterioro que sufrían los elementos arquitectónicos y artísticos, contactaron con los responsables del Centro Riojano en Buenos Aires. Los estudios y gestiones posteriores fructificaron el 27 de octubre del 2004 con la firma de un convenio de colaboración entre el Gobierno de La Rioja y el Centro riojano de Buenos Aires para la puesta en marcha del proyecto de restauración. Dos años de trabajos, iniciados en enero del 2004, han permitido recuperar la seguridad y la belleza de un templo que es el orgullo de los riojanos.