Miércoles, 13 de septiembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

REGIÓN

ESFERA DE CRISTAL
Post mortem
Aquel día comenzó para mí como otro cualquiera. Cuando me senté en el sofá para seguir el habitual capítulo de Los Simpson, mi padre llegó nervioso y nos soltó: «Pon las noticias, he oído que una avioneta se ha estrellado en un rascacielos de Nueva York». En aquel instante, me lo tomé a chufla -¿hubo alguien que no?- porque mi señor progenitor odia a los famosos 'muñecos amarillos'. Desgraciadamente fue cierto. Inimaginable. Hace cinco años vivimos en directo el mayor atentado terrorista de la historia, que sacudió los cimientos de la democracia más estable del mundo y que acongojó a todas las demás.
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Algún salvaje, en tan fatídica fecha, dijo -yo lo oí-: «Que les den a esos americanos para que espabilen; nosotros llevamos cuarenta años de terrorismo y no se nos hace ni puñetero caso». Vaya que, como siempre, Estados Unidos estornudó y el resto del mundo nos acatarramos. Es triste que tres mil personas tuvieran que morir en Nueva York para que el mundo se concienciara de que el mayor peligro del siglo y del milenio no son las armas nucleares, ni siquiera los salvajes dictadores lejanos, sino un loco bien cuerdo -o varios- con ideas siniestras, dinero y una buena logística. Y si no, díganoslo a nosotros, o a los argelinos, a los irlandeses, o a tantas naciones enmudecidas durante décadas por los tiros.

Pero quizás el 11-S y sus reverberaciones posteriores (Madrid, Bali, Londres...) hayan tenido un solo beneficio para la humanidad: conocer el miedo. Lo más triste es que ni con ésas espabilamos. Unos, como Bush, la siguen emprendiendo a tiros con el chivo expiatorio al que más petróleo le pueden robar. Otros, como Zapatero, intentan -mediante talante y pañuelos- solucionar en tres días problemas que llevan siglos latentes... Quizás así, con nuestra división -la de todos, las víctimas al fin y al cabo- ya estemos entregando en bandeja de plata la victoria a los terroristas.



 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad