El Pontífice hizo esta manifestación ante numerosos seminaristas y religiosos que participaron en las celebración de las Vísperas en la basílica de Santa Ana de Altoetting, último acto de su visita a esta localidad antes de trasladarse a Marktl am Inn, su pueblo natal.
«Sabemos que el Señor busca obreros para sus mieses, la mies es mucha y los obreros pocos. En el llamado Tercer Mundo-América Latina, África y Asia- la gente espera heraldos que lleven el Evangelio de la paz, el mensaje de Dios. Pero también en el llamado Occidente, aquí en Alemania como en la vasta Rusia, la mies podría ser todavía más, pero faltan los hombres que estén dispuestos a convertirse en obreros del Señor», afirmó el Papa Ratzinger.
El Obispo de Roma imploró a Dios que «mire al mundo», «se compadezca» y envíe «obreros» después de afirmar que el mundo vive horas «atribuladas» y necesita de mensajeros del Evangelio, de testimonios y de personas que indiquen el camino hacia la vía de la abundancia.
Según datos de la Iglesia Católica, en la actualidad hay cerca de 400.000 sacerdotes.
Que el Papa nombrase Rusia en su discurso llamó la atención de los observadores vaticanos, teniendo en cuenta que en esa zona está expandida la Iglesia Ortodoxa Rusa, cuyo líder espiritual, el poderoso patriarca ortodoxo ruso Alejo II, ha acusado en reiteradas ocasiones al Vaticano de proselitismo en tierras que considera territorios de su tradicional influencia.
Alejo II siempre se mostró contrario a una visita de Juan Pablo II a Rusia, en tanto no se resuelvan las relaciones entre ambas Iglesias, que no son buenas, sobre todo después de que Roma, la capital italiana, decidiera en el año 2002 reorganizar su estructura en Rusia con la creación de cuatro diócesis
El papa Benedicto XVI también donó ayer su anillo cardenalicio a la Virgen Negra de Altoetting, la ciudad conocida como el «corazón religioso» de Baviera, ya que en ella se enclava el santuario mariano más famoso de Alemania y Centro Europa.
El anillo cardenalicio le fue entregado a Joseph Ratzinger en 1977 por el papa Pablo VI, cuando le nombró cardenal de Munich.
Fuentes vaticanas señalaron que el anillo lo conservaba su hermano, el también sacerdote Georg, de 82 año, que vive en Ratisbona, ciudad donde llegó ayer por la noche el Pontífice.