Un ejemplo de estos campings del siglo XXI es el de 'La Playa' de Logroño. Ofrece la posibilidad de montar su tienda de campaña (cada día más sofisticadas) o de dormir plácidamente en un bungaló, si usted es de los que pasa del martillo y la piqueta.
Dentro del recinto, los niños gozan de una libertad que no permiten otros establecimientos vacacionales. Ésta es una de las razones que lleva a tres matrimonios de Segura (Guipúzcoa) a veranear en el camping de Logroño. «Los niños hacen cuadrillas dentro del camping, pero también nos movemos mucho, nos gusta ir a pueblos donde estén en fiestas», explican. Inés, Ana, Gurutze, Keko, los dos Iñaki y los seis hijos que suman entre todos, llevan pasando sus vacaciones aquí desde hace cinco años y reconocen que los riojanos les tratan «muy muy bien».
También están contentos Iñaki y Ana, que son primerizos en esto acampar en La Rioja. «Estamos muy a gusto porque el camping es céntrico y podemos ir andando a todos sitios, además, las piscinas de aquí al lado -Las Norias- están muy bien», asegura Iñaki. Con su pequeña Irati no pueden hacer muchas excursiones, pero lo importante es «huir de la costa, porque en agosto está saturada», puntualiza Ana.
Lo cierto es que nuestros vecinos del País Vasco son los que más disfrutan del Camping 'La Playa'. «Un 50% de los campistas son vascos y del resto de España también vienen muchos de Cataluña, Madrid y Andalucía», explica Santiago Monzón, gerente del camping. En cuanto a la población extranjera del recinto llevan ventaja los holandeses, «que suponen un 50% del turismo de fuera», seguidos por los alemanes, Franceses e Ingleses.
El problema de las obras
La ocupación del camping este verano «ha seguido la línea del año pasado», asegura Monzón, «pero hemos notado bastante las obras que están haciendo arriba, porque nos han cerrado la entrada y la gente se pierde porque el acceso es complicado, hemos perdido clientes por eso». Aun así, y aunque julio haya estado más flojo, agosto no ha defraudado y han conseguido llenar muchos días.