Los hechos por los que ahora se condena al acusado ocurrieron el pasado 24 de junio, cuando éste se encontraba al volante de su vehículo en las inmediaciones de 'Riojafórum'. Al lugar acudió una dotación de la Policía Local, en funciones de prevención de vehículos y personas sospechosas, ya que el día 26 comenzaba en el Palacio de Congresos y Auditorio el XXIX Congreso Mundial de la Viña y el Vino, y se contaba con la presencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la inauguración.
Una vez allí, los agentes «advirtieron en el acusado un gesto que les pareció extraño, además de disponerse a abandonar el aparcamiento». Ante ello los policías «cruzaron el vehículo» y se dispusieron a comprobar «lo que el acusado podía haber escondido en la guantera, dándole orden de que detuviera su marcha».
Éste, según la misma fuente, desobedeció la orden policial de detener el coche y puesto que el vehículo patrulla «obstruía su salida, saltó el bordillo y huyó a gran velocidad por la calle Madre de Dios». En su trayecto por dicha vía y por Escuelas Pías puso «en grave peligro a los viandantes e hizo que varios vehículos tuvieran que frenar bruscamente para no colisionar».
A 120 por hora
El acusado circuló por la calle Escuelas Pías a una velocidad superior a 120 kilómetros por hora. Posteriormente paró su vehículo en la intersección con la calle Cantabria, haciéndolo detrás la Policía, y de repente «echó marcha atrás, para tomar la segunda calle, e impactó contra el coche oficial». Los agentes, que se habían bajado del vehículos para darle el alto, se volvieron a montar para reanudar la persecución y con las prisas no les dio tiempo a abrocharse el cinturón de seguridad (obligación de la que están exentos).
Mientras, el acusado prosiguió su ruta, a gran velocidad, por la calle Cantabria, de nuevo por Escuelas Pías, «sin minorar su velocidad, ni respetar las señales de detención obligatoria, llegando a introducirse por Doce Ligero, donde circuló varios metros en dirección prohibida».
El condenado siguió por Manzanera y estacionó en doble fila en la intersección de Santos Ascarza y Madre de Dios, «abandonando el vehículo y regresando minutos después acompañado de su esposa, en actitud de aparentar que nada había sucedido». En la persecución, el policía que conducía perdió el control del vehículo, al tener que frenar para evitar atropellos o colisiones, por lo que él y su compañero salieron despedidos y sufrieron lesiones cervicales, además de ocasionar daños al coche patrulla.
Para la juez los hechos constituyen un delito de conducción temeraria, del que es responsable en concepto de autor el acusado, al que impuso la condena de cuatro meses de cárcel y otros ocho de retirada del permiso de conducir.