Domingo, 13 de agosto de 2006
Registro Hemeroteca

en

DEPORTES

DEPORTES
Marta la caníbal
La atleta palentina no pensaba correr los 5.000, pero la convencen y consigue el oro europeo
Marta Domínguez es campeona por casualidad. O por empeño de José María Odriozola. Aunque quien mejor lo sintetizó fue ella misma: «Él ha puesto la cabeza y yo las piernas». Porque la española había huido de los 5.000, su prueba fetén, la que le ha convertido en una de las mejores deportistas de la historia de España. En esta distancia, en la que se maneja con una maestría asombrosa, es en la que ha logrado cinco medallas de las grandes. La quinta, de oro reluciente, cayó ayer. Es la séptima para la delegación española, que gracias a la palentina ha remontado hasta el séptimo puesto en el medallero.
Y ha sido una casualidad, porque en Gotemburgo sólo quería correr los 10.000. Una manía. Para huir de la presión, de la ansiedad. Pero después de acabar séptima en esta prueba, cuando estaba convencida de que regresaba a casa, Odriozola se cruzó en su camino. El presidente de la Federación se sentó ante ella, cara a cara, y poco a poco le hizo cambiar de opinión. Que si mira quién corre. Que si va a ser una carrera táctica. Que si no lo haces te vas a arrepentir. Y entró en razón.

Y cuánta razón tenía. Porque Marta Domínguez lo bordó. Desarrolló otra carrera magistral. Sólo un dato: no perdió la cuerda ni en una de sus zancadas por las doce vueltas y media. Eso supone recorrer menos metros que las demás. Y eso le permitió ser la más fuerte en la última vuelta, que tampoco fue una locura (1.03).

Pero la carrera tuvo más miga aún. Marta, que luce una nueva cinta del pelo, estuvo resguardada en la panza del grupo. Sólo se asomó por delante a falta de cuatro vueltas. Atenta a los cambios, mirando de reojo cómo iban cayendo rivales, hasta quedarse cuatro. Una, la británica Jo Pavey, limpió la cabeza. Un último mil en 2.49 hizo la selección definitiva. Pero ahí se quedó su lucimiento. Aún le quedaban dos más. Y en la última curva se produjo el golpe de gracia. La rusa Lilya Shobukova (plata) se abrió al ver que la turca Elvan Abeygelesse (bronce) acechaba por su derecha. Fue un movimiento más bien sutil. Pero suficiente para que Marta le hincase el diente y se colase por dentro para imponer su velocidad en la recta.

La española volvía a ser campeona de Europa. En seis días había batido un récord de España y ganado una medalla de oro, la segunda en unos Europeos, en los que nunca ha bajado del podio (fue bronce en Budapest'98). En los Mundiales, además, ha sido subcampeona en dos ocasiones. Casi nada.

Pestano roza la gloria

Mario Pestano se daba por satisfecho. «Vuelvo a estar ahí». Así se sentía después de firmar un notable cuarto puesto (64,84) que ponía fin, oficialmente, a los numerosos problemas que deja a sus espaldas. El tinerfeño volvió a sentirse cómodo en el círculo. Justo cuatro años después de otro cuarto puesto en Munich.

Es su primer resultado de postín con su nuevo técnico, Luis Lisazo. Pestano vuelve a explotar unas cualidades físicas portentosas. Y tras este espaldarazo sólo quiere competir, sentirse relevante dentro de una especialidad dominada por los europeos. «Esto me sabe a gloria porque lo he peleado. Se nos metió la lluvia a media competición, pero seguí concentrado. El trabajo a dado sus frutos».



 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad