Domingo, 6 de agosto de 2006
Registro Hemeroteca

en

CULTURA

CULTURA
Naturaleza viva
El paisaje de Santa Lucía acoge desde ayer obras de la inglesa Lesley Yendell, el chileno Luis Hermosilla y los riojanos Javier de Blas y Julio Hontana en la cuarta edición de 'Arte en la tierra'
Hay quien prefiere la naturaleza muerta. No hablamos aquí de pirómanos pegando fuego al monte ni de los señores de la guerra bombardeando inocentes. No, aquí se trata de arte. Y en esto hay quien prefiere la naturaleza muerta a la viva. Hay quien prefiere bodegones de frutas primorosas, tipo Xubero, y además le gusta contemplarlos en su su sitio, en una galería decente a pie de calle, o, mejor aún, colgando en el saloncito de casa previo pago; cuanto más mejor. Hay quien prefiere esto y desprecia todo lo demás que se salga de los cánones.
Naturaleza viva
PAISAJE. Javier de Blas, en su intervención 'Área reservada', un ribazo de amapolas entre campos de cereal que convierte el paisaje en soporte. / JUSTO RODRÍGUEZ
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
CUATRO INTERVENCIONES
Intrusos: La pieza de Lucho Hermosilla es una versión de las vallas publicitarias tipo 'el toro de Osborne', pero protagonizada por conejos, un animal que el autor considera más inocente y propio de este paisaje. Siluetas de madera y paja coloreada dependiendo de la meteorología y los recortes en negativo de cada pieza comparten como clones el Cerro del Moro.

Enormes minucias: Julio Hontana ha tomado el título de su obra de una serie de relatos de G.K. Chesterton por la identificación con su sentimiento al contemplar arte en la naturaleza. Su intervención, en la chopera de la ermita, se compone de tres espacios delimitados y surcados por plástico estirable (film doméstico) que produce imágenes abstractas y sugerentes. Área reservada: La obra de Javier de Blas es una reflexión sobre lo bello y lo útil, y, por extensión, sobre las minorías. Ha destinado un ribazo entre trigales a las amapolas, discriminadas y desterradas por la agricultura, pese a que su belleza no ofrece discusión. El visitante puede colaborar en este proyecto recolectando semillas para que sean sembradas en otoño y florezcan en primavera, rodeadas de campos verdes de cereal, reviviendo su pequeña reflexión estética y social.

Publicidad

Pero hay también quien, gustándole aquello, es capaz de abrir los ojos a otras formas de expresión y la mente a otros discursos estéticos. Como los que propone Félix Reyes en Santa Lucía cada verano a través de artistas diversos: 'Arte en la tierra', exposición de land art que ayer celebró su cuarta edición. El público acudió a contemplar las obras de la inglesa Lesley Yendell, el chileno Luis Hermosilla y los riojanos Javier de Blas y Julio Hontana. El músico chileno Claudio Recabarren completó la fiesta al aire libre.

Arte en la tierra, arte en el paisaje. Disparates pretenciosos para unos, inquietantes reflexiones plásticas para otros. Paradojas. En un cuadro convencional el paisaje es el motivo; aquí es el soporte. ¿Arte al revés? Quizás sólo un sano regreso a sus orígenes, a la caverna del artista prehistórico.

Regreso a la sencillez, a la naturalidad. Algo muy alejado de la artificiosa concepción actual de arte: escuelas, concursos, galerías, ventas, ferias, galardones y otras vanidades. Todo falso en comparación con el concepto de 'Arte en la tierra'.

«Es un concepto muy puro de arte, porque ni se vende ni se trajina con él -así de claro lo describía en sus orígenes Demetrio Navaridas-. Lo haces en la tierra con los elementos que hay en la tierra, y en la tierra se queda. Es como un concierto entre amigos; no hay entradas, ni beneficios, ni negocio Sólo disfrute por parte de todos, de los artistas, de los vecinos, de los visitantes, de los pájaros, de los animales »

Arte que nace y muere para perdurar su esencia. Como los versos de Juan Ramón: ' Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros cantando'. Naturaleza viva.



 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad