El Wimbledon que hizo historia

O. BELATEGUI.

La final de Wimbledon de 1980 ha adquirido proporciones tan míticas que se merecía un peliculón como el del danés Janus Metz. A un lado de la pista, un volcán indisciplinado y genial, John McEnroe; al otro, un témpano vikingo, Bjorn Borg. El filme es un estudio psicológico de dos caracteres antitéticos enfrentados a una situación límite. Metz borda las escenas del encuentro, rodadas con tanta perfección que uno no sabe cómo los actores son capaces de ejecutar esos golpes.

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