Ya vuelven los pastores a la sierra

El bastón del pastor. Fotografía ganadora del concurso 'Brieva, la trashumancia y sus gentes', imagen del cartel de la XVIII Fiesta de la Trashumancia. /José Jaime Gómez Calvo
El bastón del pastor. Fotografía ganadora del concurso 'Brieva, la trashumancia y sus gentes', imagen del cartel de la XVIII Fiesta de la Trashumancia. / José Jaime Gómez Calvo

Brieva celebra este fin de semana la XVIIIFiesta de la Trashumancia con un rebaño procedente de Burgos por la Cañada Real de las Siete Villas

Jonás Sainz
JONÁS SAINZLogroño

Antes de las primeras luces del día, el pastor trashumante ya se está levantando. Serán como las seis de la madrugada después de otra noche a la intemperie. Se apresura en desayunar, aviarse y recoger el campamento. No le lleva mucho tiempo porque viaja casi con lo puesto. Hacia las siete, a punto de amanecer en estas fechas, el hombre está listo para dar las primeras órdenes a los perros, que ya aguardan ansiosos. El rebaño se pone en marcha con la rapidez acostumbrada. Comienza otra jornada en la cañada.

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Un rebaño de mil trescientas ovejas ojaladas partió el 8 de junio desde El Bardal, en Lerma (Burgos), rumbo a Brieva de Cameros. Este fin de semana se celebra en el pueblo riojano la XVIII Fiesta de la Trashumancia y las esperan. La ojalada, llamada así por el color negro alrededor de los ojos, es una raza típica de las regiones montañosas de Castilla. Son reses muy andarinas, resistentes en medios difíciles e incluso con poco pasto. Pero están en peligro de extinción. Como la trashumancia misma. Ellas, junto con pastores y esquiladores, serán las protagonistas de las dos próximas jornadas en Brieva.

Programa

Sábado 16 de junio

Feria de artesanos: 17 h.

Taller de Mundo lanar: el proceso de la lana, 17 h.

Paso del rebaño por el pueblo: 19 h.

Festival de música 'Manantial Folk' (Cáceres): 19.30 h.

Degustación de migas pastoriles: 20 h.

Música folk y proyección de audiovisuales: 20.30 h.

Domingo 17 de junio

Feria de artesanos: 11 h.

Taller de mundo lanar:teñido de la lana: 11.30 h.

Paso del rebaño por el pueblo: 13 h.

Demostración de esquileo a tijera: 13.15 h.

Festival de música 'Manantial Folk' (Cáceres): 13.30 h.

Caldereta popular: 150 h.

Museo Rancho el Esquileo: permanecerá abierto el sábado tarde de 18 a 20 h. y el domingo de 12 a 14 h.

La gente mayor podrá recordar a los más jóvenes aquellos tiempos en que el pastoreo trashumante no era una reliquia exótica como ahora, sino un duro modo de vida en la base de la rica industria de la lana. Una práctica itinerante que dejaba los pueblos medio vacíos entre octubre y mayo y que en junio los resucitaba con una algarabía de balidos, esquilas, ladridos de mastín y voces de pastor. A su alrededor se fraguó toda una cultura popular. Ahora se le rinde homenaje y se recupera la memoria de tantas y tantas tradiciones.

En la cañada la jornada suele durar hasta las seis de la tarde con una parada a mediodía para comer. Este año hay que hacer frente al agua y el frío, inusuales en estas fechas pero consustanciales al oficio. Precisamente el retorno a la sierra es para evitar el calor y la sequía del estiaje. En los dos primeros días el rebaño de ojaladas recorrió El Bardal, Mecerreyes, Quintanilla de las Viñas hasta llegar a Campolara, todo ello en el tramo burgalés de la Cañada Real Segoviana. «La lluvia, como no podía ser menos, ha hecho acto de presencia», informa el pastor a través de Facebook. Actualmente en la alforja (mochila en realidad) no puede faltar el móvil con bien de datos.

Brieva de Cameros es una localidad de profunda raíz trashumante. No en vano ha sido el último pueblo riojano en mantener rebaños de merinas que cada año descendían al sur a pasar la invernada. En el siglo XVIII llegó a tener treinta mil cabezas. Según el catastro de Ensenada, había entonces en el pueblo tres mayorales de ganado fino trashumante que cobraban una soldada de 1.500 reales, incluida la comida, 49 pastores de ganado a razón de 630 reales y 46 zagales a 462 reales.

Eran los acuerdos comunes en las Siete Villas. Los verdaderos beneficios obviamente iban a los dueños de los ganados, generalmente aristócratas o indianos acaudalados. En Brieva, por ejemplo, en los años veinte estaba el rebaño de Antonio Velázquez-Duro, marqués de la Felguera, que invernaba en su dehesa de Logrosán (Cáceres). Para el regreso, sus pastores de Tolbaños de Arriba utilizaban la Cañada Real de las Siete Villas, el ramal de la Segoviana que viene de Salas de los Infantes por Canales de la Sierra, Villavelayo, Mansilla de la Sierra, Viniegra de Abajo y Ventrosa.

Brieva es parte de dicha cañada, también llamada de Santa Coloma, que continúa hacia Ortigosa por el imponente paso de las Escaleras y Canto Hincado. En este collado se conserva un mojón medieval que señala el cruce con la Cañada Real Galiana, que baja a empalmar con la del Ebro.

Al caer la tarde hay que recoger el rebaño para hacer noche. Unos buenos perros son la mejor ayuda. Hoy en día se emplea también pastor eléctrico para mantener el hato. Aunque a veces se cae y el pastor de verdad tiene que levantarse en plena noche a reagrupar a los animales, como ocurrió la tercera velada de travesía. «Justo cerrar y empezar a diluviar», cuenta el hombre.

1.Hace un siglo. Pastores trashumantes de Cameros. | 2. En la actualidad. El rebaño que se dirige a Brieva. | 3. El rebaño de Espiga, en la trashumancia del 2012.

El cuarto día de camino también fue un día oscuro, nuevamente lluvioso, «de llevar la piedra de rayo para espantar a las tormentas», se lamenta: «Un día complicado. Mucha lluvia por la mañana y la cañada no en demasiadas buenas condiciones. Pero allá vamos, rumbo a Brieva».

El rumbo es claro: en el resto de jornadas hay que atravesar Villaespesa, Jaramillo, Vizcaínos, Barbadillo, Vallejimeno, Valdelaguna, Huerta de Arriba, Monterrubio de la Demanda... Todos, pueblos hermanos, antes de entrar en La Rioja por los altos de Canales.

Luego hacia el collado de Santa Coloma para descender y cruzar el Najerilla por Villavelayo; bordear el embalse de Mansilla por la derecha y, por la ermita de Santiago, caer a Viniegra y luego a Ventrosa. Falta el último tramo hasta trasponer el collado del Palo. Al otro lado, en Brieva ya esperan el rebaño, que pacerá por fin en la Lastrilla.

Aún queda una última noche. Para la cena, los pastores encienden una hoguera, un cigarro. Charlan, a veces cantan. Mañana será su fiesta.

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