La visita del silencio

Vuelven a San millán las visitas nocturnas, que llenan cada año sus 400 plazas disponibles

Justo Rodriguez
ANA DÍEZ DEL CORRAL | EFELogroño

Más de 400 personas acuden a las visitas nocturnas del monasterio de Yuso cada agosto, una actividad guiada "donde prima el silencio". Lo cuenta Elena Mendoza, una de las guías del monasterio en esta singular experiencia que comienza de nuevo este sábado.

Estas visitas nocturnas, que tienen lugar todos los sábados de agosto, requieren reservar con antelación, ya que acude casi un centenar de personas cada noche.

Mendoza asegura que se trata de unas visitas "totalmente distintas", porque durante las rutas de día, el monasterio resulta "imponente, impresionante y con un toque de extrañeza".

Sin embargo, de noche, el monasterio, "aunque no deja de ser impresionante, invita al recogimiento y resaltan los valores de la perseverancia, el esfuerzo y el trabajo que han hecho posible el mantenimiento del claustro", ha destacado.

Así, ha subrayado que las visitas nocturnas no pretenden convencer a nadie de nada, sino "evadirse del ruido, entender la vida de los monjes desde el silencio y aprender a escuchar".

"Muchas de las personas que visitan el monasterio de noche se preguntan hasta dónde merece la pena vivir con prisas, y ese es uno de los objetivos de estas rutas, que se hagan preguntas", ha insistido Mendoza.

Justo Rodriguez

El guión del padre Untoria

Durante las visitas, las guías siguen un guión escrito por el padre agustino José Luis Untoria, "quien ha fallecido recientemente y se le recuerda con mucho cariño", ha apuntado.

La guía ha remarcado que este guión está redactado de forma que prime el silencio y da a conocer la vida de los monjes en el monasterio, por lo que los visitantes no pueden hacer preguntas hasta una vez finalizada la visita.

Aunque la actividad está abierta a todos los públicos, la guía ha recomendado "no llevar niños, ya que pueden hacer desaparecer el silencio con mayor facilidad".

El monasterio se ha preparado durante varios meses para llevar a cabo estas visitas que se celebran en agosto ya que, durante la noche, el claustro "se transforma y queda iluminado por la luz de cientos de velas que, junto con la decoración especial, consiguen trasladar al visitante siglos atrás", ha señalado.

Ha insistido en que las visitas nocturnas son "más especiales", porque no se centran en las obras de arte que decoran el monasterio, sino porque recorren, además, otros lugares que las visitas diurnas no incluyen.

La idea de esta actividad en el monasterio de Yuso surgió a raíz de las visitas nocturnas al monasterio de Santa María la Real de Nájera y se pusieron en marcha tras la aprobación de los padres agustinos en 2012.

Ha recordado que durante los dos primeros años "se les fue de las manos", ya que en cada visita entraban más de cincuenta personas y, por tanto, "se hacía más difícil el silencio y el recogimiento, a pesar de la ambientación del monasterio".

Mendoza ha reconocido que las visitas nocturnas requieren un esfuerzo mayor para las guías, quienes ofrecen un servicio con alegría, pero con respeto, ya que "hay que calar mucho más en los visitantes".

Ha invitado a acudir a todo el que le interese porque "la vida es complicada y una visita de este tipo ayuda a mirarse, reconocerse y ver qué merece la pena en realidad".

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