Las torres se hacen fuertes

Cellorigo. Palacio de los Frías Salazar con su torre fuerte
Cellorigo. Palacio de los Frías Salazar con su torre fuerte

El ‘Torrebús’ recorre Haro y Cellorigopara conocer sus torres defensivas

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

Después del Vinobús, el Dinobús, el Serranobús, el Romanicobús, el Celtibús, el itinerario de Carlos V y la ruta de los monasterios, la nueva iniciativa de La Rioja Turismo para dar a conocer la región cómodamente, en un minibús, se llama Torrebús. El motivo es que se centra en visitar dos antiguas torres de defensa, las de Haro y Cellorigo, dos edificios que han perdido su carácter de fortaleza para convertirse en piezas urbanas de uso civil.

El Torreón de Haro alberga la sección de arte contemporáneo del Museo de La Rioja y como tal expone actualmente la muestra ‘La Rioja en un cuaderno. Memoria visual de 24 artistas’, una colección de paisajes riojanos realizados por pintores y dibujantes locales y que también ha motivado un álbum. La otra torre fuerte es la de Cellorigo, convertida en el palacio de Frías Salazar, familia que habitó la estancia en el siglo XV.

Muchos se preguntarán dónde está Cellorigo, uno de esos pueblos recónditos de La Rioja. «Es una localidad un poco desconocida para todos y, sin embargo, aporta mucho. Desde el siglo XVIII se conocía ya a Cellorigo como ‘el púlpito de La Rioja’ porque está enclavada a 900 metros de altura sobre el nivel del mar y desde lo alto del pueblo, y todas las casas en él están enfocadas así, se tiene una vista espectacular de toda La Rioja Alta», explica Pilar Lumbreras, guía oficial de La Rioja especializada en rutas históricas para quien «sólo las vistas desde allí son maravillosas».

Cellorigo es el pueblo de La Rioja situado más al norte, bajo las peñas de los montes Obarenes y muy cerca de Miranda de Ebro (Burgos), a la que perteneció en el siglo XIII (y después, durante una década, a Vitoria), entre sus vecinos Foncea y Castilseco. Apenas cuenta con trece habitantes, por eso quizá es uno de los grandes desconocidos de la comunidad. Cellorigo es una de las poblaciones más antiguas de la zona, de hecho aparece citada en el Código Albendense puesto que allí se libró la conocida como Batalla de Cellorigo en plena Reconquista.

El pueblo se sitúa dentro de una de las denominadas ‘rutas del Románico’ porque cuenta con la Ermita de Santa María del Barrio de origen prerrománico, aunque actualmente se encuentra en ruinas. No así la Iglesia de San Millán, del siglo XV, que es otro de los puntos de interés del itinerario del Torrebús. La ruta, que se celebra tanto mañana sábado, 2 de septiembre, como dentro de una semana, el 9 de septiembre, partirá a las 10 horas desde la oficina de turismo de Logroño rumbo a Haro, donde se visitará el museo del Torreón a las 11 horas. Tras una pausa para tomar un café a las 11.45, el grupo partirá hacia Cellorigo, donde se completará la excursión con una presentación de la localidad y las visitas al mirador, al palacio de los Frías Salazar y a la Iglesia de San Millán. A las 14.30 horas se emprenderá el regreso a Logroño. El precio por persona es de 15 euros.

Uno de los principales atractivos del Torrebús será la visita al palacio de los Frías Salazar y el encuentro con su propietario, Luis Guinea, que vive a caballo entre Algeciras y el pueblo riojano. «Él adquirió la casa en 1985 y ha querido diferenciar muy bien las dos partes: la torre fuerte del siglo XV y la vivienda del siglo XVI», explica Pilar Lumbreras. Guinea también donó un cuadro de Cristo crucificado a la Iglesia de San Millán de Cellorigo, que se visitará a continuación.

«Torre de los presos»

«Tanto la torre de Haro como el palacio de los Frías Salazar se han reconvertido en otra cosa. La torre de Haro antes estaba pegada a la muralla, como torre defensiva, y ahora ha quedado sola», explica Pilar Lumbreras. Curiosamente, el torreón, al igual que el antiguo convento San Agustín de Haro, ha tenido diversos usos a lo largo de la historia (cárcel, cuartel, hospital, escuela y hasta estación de autobuses). El torreón sirvió de prisión preventiva hasta el siglo XVI, así que también se la conoce como «torre de los presos». Precisamente porque escapaban con cierta facilidad dejó de tener ese uso.

En 1559 fue cedido a Cristóbal de Rabanera-Tejada, quien la usó como vivienda, «con la obligación de repararla y de construir un pasadizo que pusiera en comunicación dicha torre con sus casas», informa la Asociación de Amigos de los Castillos de La Rioja en su documentación. Curiosamente, el palacio de los Frías Salazar también contaba con un pasadizo que comunicaba con la iglesia de San Millán.

El torreón de Haro perteneció a Juan Antonio de Almazar Lasarte desde el siglo XVIII hasta el XIX, cuando era propiedad de Isabel Zulueta Pereda-Vivanco. En el 2007 fue inaugurado y abierto al público como museo del Torreón y por él han pasado exposiciones como ‘Del compromiso al pop’, con obras de la Colección de Yera de artistas como Tàpies, Genovés, Gordillo, Canogar…

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