Una sana parodia de la sociedad italiana

No estaría de más que una comedia como 'La hora del cambio', de procedencia italiana, también tuviese su versión por estos pagos. Los humoristas sicilianos Ficarra y Picone se han colocado delante y detrás de la cámara para parodiar la política de Italia, un país en crisis donde surgen nuevos partidos con ganas de cambiar las cosas, algo nada fácil. «La idea de la película», explican los cómicos responsables, «surgió de una cosa muy simple: cuando entras a un bar siempre vas a encontrar a un tipo leyendo el periódico que lamenta: '¡los políticos son todos unos ladrones!'. Y siempre hay otro que responde: 'sí, vale, pero los que lo hemos elegido también tenemos algo de responsabilidad'».

'La hora del cambio' critica la corrupción y a todo aquel que la permite. Ficarra y Picone ponen la carne en el asador y radiografían a la sociedad italiana, un sano ejercicio, habitual en su cinematografía. El dúo cómico ironiza sobre lo que exigimos de los demás pero no de nosotros mismos en una fábula moderna que parte de la elección del nuevo alcalde en el pequeño pueblo de Pietrammare, donde reina el caos. Promete cumplir con todo su programa electoral, ¿algo completamente imposible? El vecindario recibe con ilusión los aires de cambio, pero la realidad es la que es.

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