Remake innecesario

Remake innecesario

«Hoy es un buen día para morir». Con tan contundente diálogo echaba a andar con fuerza 'Línea mortal', un clásico del cine juvenil de terror soft de los tardíos años 80, dirigida por Joel Schumacher, con Kiefer Sutherland, Julia Roberts, Kevin Bacon y William Baldwin en el reparto, por entonces en pleno apogeo en sus carreras cinematográficas. Veintisiete años después se estrena un remake dirigido con poca valentía por Niels Arden Oplev, responsable de 'Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres', que explota su atractiva premisa bajo el título 'Enganchados a la muerte', con Diego Luna y Ellen Page en los créditos, un intento baldío de actualizar las tribulaciones de unos yonkis de la parada cardiaca que necesitan saber qué hay después de la muerte y se les va la mano con sus experimentos al filo del abismo.

El grupo de estudiantes de medicina protagonistas juegan a ser Dios a base de detener su corazón artificialmente durante un breve espacio de tiempo para explorar qué existe entre la vida y la muerte. La investigación se complica y son castigados por su osadía, teniendo que afrontar los pecados de su pasado, algo que podía tener su aquel hace tres décadas pero roza el esperpento a día de hoy, sobre todo si el relato no inquieta lo suficiente. Al experimentar cómo es el más allá intentan alcanzar la grandeza por la vía rápida, pagando las consecuencias, un mensaje empapado de moralina barata. Los elementos sobrenaturales expuestos no ocultan las carencias de un reparto que está a por uvas y una estética de telefilme que empieza a ser demasiado habitual en el circuito de exhibición comercial.

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