Pillaje en alta mar

El kraken. :: microsoft/
El kraken. :: microsoft

Han pasado muchos años desde que se anunció por primera vez. Concretamente fue en 2015 durante la feria de videojuegos por excelencia, el E3, celebrada en Los Ángeles. Y supuso un antes y un después en lo que al catálogo de Xbox One se refiere, ya que fue la confirmación de que el mítico estudio británico Rare volvía a estar trabajando en un exclusivo para la máquina. Además, sobre piratas.

Con los años, lo que en el estudio se conocía con el nombre en clave 'Athena', fue cogiendo forma hasta un 2018 en el que está listo para surcar los mares. Así llega 'Sea of Thieves', un videojuego multijugador de mundo abierto (o, más bien, mar abierto) con el que Rare invita a los usuarios a montar su propia tripulación pirata y surcar los mares en busca de tesoros y aventuras.

El juego ha dado, da y dará mucho que hablar, por su envergadura y por la enorme apuesta que ha hecho un estudio muy querido por los aficionados. Algunos, sin embargo, consideraban que los mejores años de los autores de juegos como 'GoldenEye 007', 'Banjo-Kazooie' o 'Conker', ya habían pasado. No obstante, Rare siempre ha tenido claro que no quería dedicarse a remasterizar sus obras maestras y siempre han apostado, con mayor o menor éxito, por la innovación y las nuevas ideas que ayuden a refrescar la industria. El mejor ejemplo de esta filosofía es precisamente su último trabajo, 'Sea of Thieves', que tiene la responsabilidad de ser la nueva franquicia de Microsoft, exclusiva de Xbox One y PC. El título es además una oda al multijugador y más concretamente al cooperativo, un llamamiento mayúsculo a compartir partida con amigos y disfrutar juntos del viaje.

El título, de buenas a primeras, prescinde bastante de tutoriales o consejos para dar los primeros pasos. Es, por tanto, el jugador el que deberá arreglárselas y descubrir cómo se juega a 'Sea of Thieves'. El primer paso es claro: tratar de dominar el barco. Este es uno de los puntos más importantes y que marcan la experiencia del juego. Navegar es divertidísimo, y lo es gracias al preciso equilibrio que ha alcanzado el equipo de Rare entre la simulación y la accesibilidad. De esta forma, hay que izar las velas, recogerlas, manejar el timón, marcar la ruta en la carta de navegación y guiarse con la brújula, controlar el viento, cargar los cañones...

Son varios los pequeños detalles que, en conjunto, convierten la navegación de 'Sea of Thieves' en una experiencia tan novedosa como gratificante, especialmente si jugamos en compañía y asignamos a cada compañero un rol. Además, la respuesta del barco sobre las aguas es fantástica, con unas físicas muy conseguidas que se sienten realistas. La guinda la pone un agua a la que se le notan horas de trabajo y cuyo aspecto es, además, absolutamente deslumbrante.

Ahora bien, más allá de navegar y moverse de una isla a otra, ¿qué se hace en 'Sea of Thieves'? En este sentido, el videojuego deja vía libre a los jugadores para que conformen su propia aventura. No hay interfaces, por lo que la comunicación entre jugadores es esencial. Este es otro de los aspectos clave del juego, que está pensado para que los usuarios colaboren al 100%.

En resumen, la esencia es que 'Sea of Thieves' no busca marear al jugador con menús farragosos y llenos de opciones, sino que le invita a sumergirse en la acción de la forma más directa posible. Por cierto que, en aras de amplificar el multijugador, Microsoft permite el juego cruzado entre usuarios de PC y de Xbox One, un acierto total.

Otro de los aspectos más importantes de 'Sea of Thieves' es que la aventura se construye sobre la marcha. En plena ruta los jugadores pueden encontrarse a otras tripulaciones de usuarios y, como la avaricia manda, la batalla está asegurada. Unos duelos de cañonazos que brillan gracias precisamente al arte de navegación que ofrece el juego, antes descrito. Pero no solo de otros piratas va la cosa, pues es posible encontrarse naufragios, islas secretas, fuertes custodiados por oleadas de esqueletos (con suculentos botines) o incluso el temido kraken...

La libertad de acción y esa sensación de júbilo tras cargar el barco de tesoros que luego vender son los ingredientes principales de un título que es diversión en vena. La vida pirata brilla en 'Sea of Thieves', que marca una obligatoria igualdad de condiciones entre los jugadores. No hay barcos, armas o atuendos mejores o peores, y es que la personalización de objetos, personaje y embarcación es puramente estética. De hecho, es esta estética la que marca la experiencia de un jugador, y es que no es lo mismo cruzarse con un barco resultón, con velas intimidatorias y cargado de adornos al que se le notan horas de juego, que con un pequeño navío de lonas blancas. Una decisión arriesgada que no gustará a todos los jugadores pero que ayuda a no desvirtuar la jugabilidad del título.

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